Los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica sumaron nuevos repudios en Río Negro, luego de que se confirmaran cesantías que alcanzan a 62 trabajadores de Bariloche y a 170 empleados a nivel nacional.
El bloque Vamos con Todos rechazó la medida y la vinculó con una política de desmantelamiento del sistema científico y tecnológico argentino. También se pronunciaron en contra el gremio ATE, la senadora Ana Marks y trabajadores de distintos organismos nacionales afectados por recortes.
Desde el espacio legislativo advirtieron que la decisión no sólo implica pérdida de puestos de trabajo, sino también un golpe a capacidades construidas durante décadas en áreas sensibles como la energía nuclear, la medicina nuclear y la investigación aplicada.
El presidente del bloque, José Luis Berros, sostuvo que los despidos debilitan la capacidad científica del país y comprometen conocimientos estratégicos vinculados al desarrollo nacional.
El caso tiene especial impacto en Bariloche, una ciudad donde la ciencia, la tecnología y la actividad nuclear forman parte de su identidad productiva. La presencia de la CNEA, el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro e INVAP convirtió a la región en un polo de conocimiento con proyección internacional.
Por eso, los despidos no se leen sólo como un conflicto laboral. También abren una discusión más profunda sobre el lugar que el Gobierno nacional le asigna a la ciencia pública, a los organismos técnicos y a las capacidades estatales en sectores estratégicos.