NACIONAL | 3 JUL 2026

COPARTICIPACIóN FEDERAL

Provincias perdieron $1,1 billón por la caída de la coparticipación

Las transferencias automáticas a gobernadores bajaron 2,8% real en el primer semestre. El dato tensiona la relación con Nación en plena llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete.




Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires recibieron menos fondos automáticos durante el primer semestre de 2026. Según un análisis citado por Letra P, las transferencias de origen nacional cayeron 2,8% frente al mismo período de 2025, lo que representa una pérdida estimada de $1,1 billón para los gobernadores.

El dato llega en un momento sensible para la relación entre la Casa Rosada y las provincias. Diego Santilli asumió como jefe de Gabinete con el respaldo de buena parte de los mandatarios provinciales, pero su gestión arranca con una agenda cargada de reclamos fiscales, obras pendientes y negociaciones legislativas.
 

La coparticipación volvió a caer
 

El acumulado del primer semestre cerró con transferencias automáticas por $36,92 billones. Dentro de ese total, la Coparticipación Federal mostró una baja real de 4,3% interanual, mientras que las leyes especiales y la compensación del Consenso Fiscal tuvieron subas.

En junio, las transferencias automáticas sumaron $6,95 billones. La caída se explica principalmente por el retroceso de la coparticipación, afectada por menores envíos vinculados al Impuesto a las Ganancias y al IVA.
 

Santilli arranca con los gobernadores bajo presión
 

La pérdida de recursos impacta de lleno en las cuentas provinciales. Menos coparticipación significa menos margen para pagar salarios, sostener servicios, financiar obras y atender demandas locales.

El problema político es evidente: el Gobierno nacional necesita apoyo de los gobernadores para avanzar con reformas en el Congreso, pero las provincias llegan a esa negociación con menos recursos y más presión interna.

La caída también vuelve más difícil la discusión tributaria que impulsa Javier Milei, orientada a extender a las provincias la baja de impuestos. Para muchos mandatarios, aceptar una agenda de reducción fiscal sin compensaciones puede significar agravar aún más sus propios desequilibrios.

El desafío de Santilli será ordenar una relación que ya nace tensionada. Los gobernadores pueden acompañar algunas reformas, pero difícilmente lo hagan gratis si al mismo tiempo ven deteriorarse los fondos que sostienen buena parte de sus administraciones.

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