REGIONAL | 3 JUL 2026

SALUD PúBLICA EN SANTA CRUZ

Vidal bajo presión por contratos con la empresa de un exministro

La oposición puso la lupa sobre contrataciones del Gobierno de Santa Cruz con Vitalmed, firma vinculada al exministro de Salud Ariel Varela.




El Gobierno de Claudio Vidal quedó nuevamente bajo cuestionamientos por contrataciones en el sistema de salud de Santa Cruz. La oposición puso el foco en Vitalmed, una empresa vinculada al exministro de Salud provincial Ariel Varela, que habría participado en contratos y licitaciones millonarias con el Estado santacruceño.

El caso más sensible fue una licitación para implementar un sistema de telemedicina en la provincia. La contratación, estimada en torno a los $6.500 millones, generó fuertes críticas por el vínculo entre la firma oferente y un exfuncionario del propio gabinete de Vidal.
 

Una licitación que terminó bajo sospecha
 

La polémica escaló cuando se conoció que Vitalmed integraba una UTE que buscaba quedarse con el servicio de telemedicina. El proyecto había sido presentado como una herramienta para mejorar la atención médica en localidades alejadas, donde el acceso a especialistas sigue siendo uno de los problemas estructurales del sistema público.

Sin embargo, la participación de una empresa ligada a Varela abrió un frente político difícil para el Gobierno. Tras los cuestionamientos, la ministra de Salud y Ambiente, Lorena Ross, confirmó que la oferta fue excluida del proceso por incompatibilidades legales vinculadas a la Ley de Ética Pública.
 

El problema de fondo: transparencia y salud
 

La discusión excede a una licitación puntual. En una provincia con hospitales tensionados, reclamos por insumos y dificultades para garantizar atención en el interior, cualquier contratación millonaria en salud exige un nivel alto de transparencia.

El Gobierno sostiene que la telemedicina es necesaria para ampliar la cobertura sanitaria. El argumento es razonable: Santa Cruz tiene distancias enormes y localidades donde la falta de especialistas obliga a pensar nuevas herramientas. Pero esa necesidad no puede justificar procedimientos opacos ni vínculos incómodos entre exfuncionarios y empresas proveedoras del Estado.

La salida de Vitalmed del proceso no alcanza para cerrar el caso. Al contrario, deja planteada una pregunta central: cómo se permitió que una firma vinculada a un exministro llegara a competir por una contratación de semejante magnitud.

Para Vidal, el episodio es políticamente costoso porque golpea una bandera que su gestión intentó instalar desde el inicio: la transparencia frente a las prácticas heredadas. En salud, donde cada peso público debería traducirse en atención concreta, la vara es todavía más alta. Y cuando una licitación termina bajo sospecha, el Gobierno no sólo debe corregir el expediente: tiene que explicar cómo se llegó hasta ahí.

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