miércoles 12 de junio de 2024 - Edición Nº2016

Regional | 21 may 2024

Chubut

Descubren un nuevo dinosaurio patagónico: Koleken inakayali

Es un carnívoro que vivió en lo que hoy es Chubut hace 69 millones de años, la última época antes de que desaparecieran


En las antiguas rocas de lo que hoy es un desierto amarronado, un equipo multidisciplinario e internacional descubrió los restos fósiles de una nueva especie de dinosuario que vivió hace 69 millones de años, antes de que alguna causa todavía misteriosa apagara el larguísimo imperio de los grandes saurios que dominaron la Tierra. Fue en el norte de Chubut, en la misma área donde se descubrieron hace unas cuatro décadas los restos de Carnotaurus. El nuevo ejemplar, que pertenece a la misma familia, fue bautizado con las voces de raíces tehuelches Koleken inakayali. La primera significa “que viene de arcillas y agua”, en referencia a los sedimentos en los que quedaron enterrados sus restos, y la segunda rinde homenaje al cacique “Inakayal”. 

“Lo encontramos poco antes de la pandemia, en un lugar donde había algunos huesos en la superficie, como la falange de la uña de un pie, lo que ya nos indicó que se trataba de un carnívoro –cuenta Diego Pol, investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales y primer autor del trabajo, que se publica en la revista británica Cladistics–. Algún tiempo después, cuando se reactivó el proyecto y empezamos la excavación, nos dimos cuenta de que en realidad era una concreción donde se había preservado la mitad posterior del esqueleto articulado, lo que nos indica que el animal probablemente murió y fue arrastrado hacia lo que era una costa tipo estuario donde quedó sepultado”.

 

Justamente, la parte que se conservó (las patas completas) de alguna manera complementa lo que se conocía del Carnotaurus, cuyas patas traseras prácticamente no se conocen. “Y en este caso, si bien no tenemos el cráneo entero, encontramos varios huesos que se fueron desarticulando cuando el animal quedó enterrado y, entre ellos, los del techo craneano, la parte de arriba, que nos muestra que, a diferencia de aquel, no tenía cuernos”, agrega Pol.

El Koleken también es más pequeño: mide unos cinco metros de largo, en comparación con su primo, de unos siete y medio, pero era un animal que no había terminado de crecer, tendría unos seis o siete años, por lo que quizás podría haber llegado  al tamaño de Carnotaurus.

 

“El ejemplar de Carnotaurus está mucho más completo" explica Fernando Novas, también investigador del Conicet en el MACN, y coautor de este trabajo. Conserva el cráneo articulado, las mandíbulas, la serie cervical, las vértebras del lomo, las costillas "El esqueleto está prácticamente completo, con excepción de algunos elementos de la pata, incluidos los pies. Eso no lo tenemos. Y el extremo de la cola. Quiere decir que el nuevo dinosaurio aporta datos novedosos". Tiene menos huesos que Carnotaurus, pero aún así pueden ser comparados y nos permiten justificar que estamos frente a un nuevo integrante de la familia, un nuevo carnívoro que convivió con aquél hace unos 69 millones de años.

 

Es decir, Carnotaurus puede haber sido el rey de los carnívoros para ese momento en la Patagonia central, pero no era el único: lo tenía a este primo compartiendo los paisajes de aquel momento. Del mismo modo en que hoy en las planicies africanas un león compite por sus presas con un leopardo, un chita y otros carnívoros adversarios, también los abelisáuridos compartían el ambiente con numerosos grupos de herbívoros: los saurópodos, los titanosaurios, de cuello y cola largos, cuadrúpedos, que los hubo del tamaño de un elefante y hasta formas descomunales, como el Patagotitan. Y convivían además hadrosaurios, que eran dinosaurios con pico de pato, de los que se supone que andaban tanto de manera cuadrupedal como bipedal y fueron muy abundantes en América del Norte, pero también llegaron hasta estas tierras. También fueron descubiertos en las mismas rocas que el Carnotaurus y que este nuevo representante restos de anquilosaurios herbívoros con el cuerpo cubierto de un escudo como para defenderse de las dentelladas de los depredadores. Seguramente, los abelisáuridos deben haber incorporado en su dieta aquellas presas que les permitían derribarlas. Así como un león no va a capturar a un elefante macho adulto, sino que consumirá los juveniles, o los individuos enfermos o moribundos, lo mismo habría ocurrido en la Patagonia con estos dinosaurios depredadores”.

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