sábado 13 de abril de 2024 - Edición Nº1956

Regional | 3 abr 2024

La CGT nuevamente ante la posibilidad de líderar la oposición

En un contexto de acéfalia de referentes opositores, la central sindical vuelve a tener un rol definitorio de la vida política nacional.


En un contexto impensado años atrás, asistimos a una degradación total de la secularización político-social. A propuestas y discursos mesiánicos, amplios sectores sociales responden con fe y un desinterés total por la terrenalidad del día a día. A las acciones improvisadas, a los aumentos incontrastados en materia de costos en los servicios, a las agresiones generalizadas, a los despidos, al deterioro en los ingresos de jubilados y pensionados, a la cooptación de grandes empresas de sectores estratégicos del gobierno, al encarecimiento récord en este siglo del costo de vida; aquel porcentaje demográfico responde con calma y afirmaciones pacientes.

 

A priori, ante este escenario la oposición asoma obligadamente como el resorte que debe encolumnar y reorganizar los sectores -cuanto menos- descontentos. Es el agente en quien recae la obligación de proponer un camino regado por la institucionalidad al menos estética a fin de no retomar un sendero que se decidió abandonar ese 25 de mayo de 2003, cuando la población dio lugar a un poder ejecutivo a cargo de los lineamientos generales de la nación, valorización ideológica al margen de este artículo; a la vez que encuentra en la política una salida que priorice el deteriorado pulso de la estructura nacional.

 

Sin embargo, esa oposición optó, desde el 10 de diciembre del año pasado, por ocupar un lugar de espectador privilegiado frente al curso de medidas del oficialismo, cediendo la iniciativa ante un sindicalismo somnoliento y oxidado, como así también en dirigentes antes marginales y hoy estrellas en debates de redes sociales.

 

La explicación dentro de esos espacios nacionales, en sintonía con el apoyo del citado sector popular al gobierno, tiene como eje rector a la inexplicable pleitesía rendida a las encuestas de opinión, quien como adventistas del séptimo día que renuevan cada sábado la fe en el retorno del mesías, vuelven a confiar en consultoras luego de la disparidad entre los resultados electorales y las encuestas previas realizados en todos y cada uno de los procesos cercanos.

 

Esos “estudios”, mayoritariamente de modalidades online, advierten que aún hay un 48/49% de electores que aprueban las medidas y tienen en alguna medida expectativas positivas en relación al devenir próximo de la actual gestión.

 

La decisión parece irrevocable y el devenir político de los próximos meses no tendrá más liderazgo que el que puedan estructurar desde las centrales sindicales y las organizaciones sociales. En este contexto, indudablemente, la figura de Pablo Moyano empieza a estructurarse como el principal bastión del accionar opositor -al menos fuera de la gestiones provinciales- en el corto plazo. La puja aquí será interna: Daer, el otro triunviro “fuerte”, es mucho más cauteloso y adscribe a la tesis más paciente; mientras que según se tiene conocimiento, el líder camionero no ve con “malos ojos” un eventual paro general por tiempo indeterminado, con todas las consecuencias que la mayor medida del sector obrero pueda conllevar.

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