sábado 13 de abril de 2024 - Edición Nº1956

Opinión | 21 mar 2024

Economía y Política

La bicicleta de la “Libertad”

Si en algo no se habla en la Argentina es que estamos en camino a que se produzca una nueva fuga de capitales. Un dólar planchado, una transferencia de ingresos a las grandes empresas y caída del consumo y producción a niveles siderales.


Desde que asumió a la presidencia Javier Milei, sus decisiones conjuntas con el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, uno de los grandes responsables de la deuda contraída durante la gestión macrista, provocaron una mega devaluación, una quita estrepitosa de los subsidios a los sectores más vulnerables, suba de impuestos a los sectores medios y pobres del país y una desregulación comercial, provocando así una fuerte suba de todos los precios de la economía conjuntamente con una caída del consumo, donde en un solo mes cayeron las ventas minoristas en un 25%.

 

El nuevo proceso social-económico-financiero que se está viviendo en Argentina es para prestarle suma atención, al menos lo que si pueden mover el amperímetro en el país que nadie lo está anunciando. La bicicleta financiera esta en marcha y se explica sencillamente, por lo que tener un dólar planchado porque no hay demanda, es un comportamiento donde el grueso de la sociedad tiene que salir a vender sus pocos ahorros dólares por una necesidad de que el dinero de los asalariados y comerciantes ya no alcanza. De esta manera ya se está preparando hace unos meses el terreno para que solo una minoría que son los sectores concentrados de la economía, absorban todos los pesos necesarios hasta que cuando se habilite el cepo que tanto promociona Javier Milei, distintas entidades puedan salir a comprar sin ningún control en el mercado legal de algunas decenas de entidades y que así que se vuelva un nuevo Carry Trade (bicicleta financiera), empobreciendo y endeudando aún más a todos los argentinos.

 

Cómo se produce una bicicleta financiera o Carry Trade

 

El hecho más cercano al suceso, ocurrió durante la gestión de Mauricio Macri, que cuando asumió inmediatamente se abrió el cepo al dólar ocurriendo que entidades financieras extranjeras y locales se vuelquen a comprar dólares en el mercado legal sin ningún tipo de regulación, provocando así un endeudamiento auspiciado por el aquel entonces, por el secretario de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, que por un tiempo en la Argentina el dólar estuvo planchado en casi 17 pesos por cada dólar, hasta que a principios del 2018, previo endeudamiento con carteras extranjeras, se preparó el escenario para que nuevamente vuelva el FMI al país con la excusa de seguir pagando deuda y así endeudemos todos por unos 57 mil millones de dólares, la misma suma de dinero que el Organismo Internacional otorgó a todos los país afectados por la Pandemia del Coronavirus en el 2020/21.

 

Luego de ese préstamo, Argentina entro en recesión y la fuga de capitales fue exorbitante, dejando condenados por decenas de años a todos los habitantes de este país sin ni siquiera haberse producido un solo alfiler con ese financiamiento que fue como lo dijo Mauricio Macri, puesto para que bancos y financieras lo saquen del país sin ninguna regulación (Fuga de Capitales). Algo que la gran mayoría de los argentinos no esta teniendo en cuenta, es que esa deuda nos condenó a generaciones y generaciones.

 

Al Gobierno de Alberto Fernández no se lo puede defender, no acertó en materia económica y financiera, llevando la inflación sideral luego de la Pandemia y más deuda con las importaciones, pero ahora mismo con las excusas del déficit, el actual Gobierno de Milei con el propósito de reducirlo en un 5%, sigue endeudando al país y empobrece cada día más a más de 45 millones de personas. La caída del consumo y la producción, esta llevando a la Argentina al borde del abismo. 

 

Al recudirle los impuestos a los sectores más concentrados y al ajustar a la población que consume en el día a día, el Gobierno está provocando miles de despidos, una paralización de la producción industrial y la obra pública que desfinancia al sector de la construcción, causando no solo despidos sino una caída sin precedente. La transferencia de los ingresos es sin lugar a dudas una de las más duras que vivió la Argentina en tan poco tiempo.

 

El verso del superávit fiscal y financiero, se transforma en un perjuicio para los jubilados y los trabajadores, ajustar a costa de hambrear al pueblo es un mero anhelo de los liberales, como decía Julio Bárbaro en su libro "Critica al Liberalismo Vernáculo" del año 2003, "El poder económico de convirtió en el dueño del único discurso respetable, en el portador del saber simbólico que distribuía prestigio a sus feligreses". 

 

Todo pasa por que las cuentas rindan empobreciendo al país, porque eso es lo que quiere este Gobierno que como su máxima expresión, el timbero de Caputo quiere volver a transformar a la Argentina en una casa de apuestas, donde solo impere lo financiero y nada de lo productivo. Como argentinos, tenemos que volver a las bases, escuchar al que tenemos al lado y exigirle a quienes pueden mover el amperímetro que se deje de fijar solo en su individualidad para construir con y para el prójimo. Ayudarnos entre los pares y así poder causar una verdadera epopeya de que Argentina no salga del mecanismo de producción industrial y lo fortalezca, invierta en conocimiento llevándonos a la virtud tecnológica y así salir solo del mecanismo de lo financiera y de la producción primaria. 

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