sábado 13 de abril de 2024 - Edición Nº1956

Nacional | 28 feb 2024

Política

Villarruel, la vicepresidenta que recorre el país y busca el apoyo de los gobernadores

La vicepresidenta se muestra como una figura conciliadora y dialoguista, en contraste con el estilo confrontativo del presidente Milei. Desde que asumió, visitó ocho provincias y se reunió con sus mandatarios, en busca de consensos legislativos y políticos.


La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, realiza su propio recorrido y teje vínculos con los gobernadores desde el minuto cero de su asunción. No los cita a su despacho en el Senado de la Nación o a la oficina de la Casa Rosada, es ella la que viaja a las provincias y se reúne con los jefes provinciales, en agenda paralela con la del presidente Javier Milei, quien optó por confrontar.

 

Desde enero, ya estuvo con los mandatarios de Santa Cruz, Córdoba, Santa Fe, Salta, Misiones, Catamarca, Tucumán y Jujuy. Hace unos días viajó a Corrientes y el próximo fin de semana estará en Mendoza.

 

Su estrategia parece ser la de tender puentes y generar confianza con los referentes territoriales, más allá de su pertenencia partidaria, en un contexto de crisis económica, social y sanitaria que requiere de acuerdos y coordinación entre los distintos niveles de gobierno.

 

A diferencia de Milei, que suele lanzar duros cuestionamientos a los gobernadores por su supuesta falta de colaboración con el plan de ajuste fiscal y la reforma estructural que impulsa el oficialismo, Villarruel se muestra como una figura moderada, respetuosa y dispuesta al diálogo.

 

Así lo demuestran sus gestos y sus palabras en cada una de sus visitas, donde destaca el trabajo conjunto, el federalismo y la unidad nacional.

 

En su recorrido, la vicepresidenta también busca el apoyo de los legisladores nacionales de las provincias que visita, consciente de que el oficialismo se encuentra en minoría en ambas cámaras y necesita de aliados para aprobar sus proyectos.

 

Uno de los casos más emblemáticos fue el del fracasado proyecto de ley ómnibus, que pretendía modificar más de 600 normas en materia tributaria, previsional, laboral, administrativa y judicial, y que fue rechazado por la oposición y por varios gobernadores, que lo consideraron inconstitucional e invasivo de sus competencias.

 

Villarruel intentó convencer a los mandatarios de que el proyecto era beneficioso para las provincias, ya que les otorgaba mayor autonomía y recursos, pero no logró torcer la voluntad de la mayoría, que se plegó al reclamo de la oposición de debatir cada tema por separado.

 

Sin embargo, la vicepresidenta no rompió el diálogo ni el vínculo con los gobernadores, sino que siguió visitándolos y buscando puntos de encuentro.

 

Su rol también es clave para contener las tensiones internas dentro del oficialismo, que se evidenciaron en las últimas semanas con las críticas de algunos sectores a la gestión de Milei y a su falta de liderazgo.

 

Villarruel, que representa al ala más liberal y progresista de La Libertad Avanza, se ha mostrado leal al presidente y ha defendido su programa de gobierno, pero también ha intentado acercar posiciones con los sectores más conservadores y populistas, que reclaman más medidas de asistencia social y protección de los sectores vulnerables.

 

La vicepresidenta sabe que su rol es fundamental para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad del frente oficialista, que enfrentará este año un desafío electoral clave para definir el rumbo del país.

 

Con su recorrido por el país y su búsqueda de consensos, Villarruel se posiciona como una figura de peso dentro del Ejecutivo nacional y como una posible candidata a suceder a Milei en 2027.

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