lunes 27 de abril de 2026 - Edición Nº2700

Nacional | 27 oct 2021

Testimonios

A once años del fallecimiento de Néstor Kirchner


A once años de aquella fatídica jornada donde se amaneció con un censo y se anocheció con un funeral popular en todos los rincones del territorio nacional, recordamos la figura de Néstor Kirchner, desde las voces de quienes lo llegaron a conocer en vida:

 

Pedro Saborido, Humorista, Guionista y escritor:

 

Lennon y McCartney. Es decir: hay cosas que son Lennon y otras que son McCartney. Como si todo fuera esa tensión entre lo pragmático, la tierra y la concreción; y el cielo, el delirio y la absoluta libertad. Es una manera de mirar desde los opuestos. El romanticismo y la sensibilidad nos llevan siempre a elegir a Lennon sobre McCartney. Uno de los motivos también es que murió. Pero básicamente es el idealismo y su «soy un soñador, pero no soy el único». ¿Evita es Lennon y Perón, McCartney? ¿El Che Guevara, Lennon; y Fidel, McCartney? Todo puede verse así. Nosotros mismos, incluso. A veces somos Lennon, y a veces, McCartney. De nuevo: los opuestos nos atraen. Pero no hay Lennon sin McCartney. No hay McCartney sin Lennon. ¿Néstor qué es, entonces?.

 

(…) «Vengo a proponerles un sueño», decía Néstor. «Sé que soy un soñador…», confesaba Lennon. «Los ranchos también se construyen con bosta», adujo alguna vez McCartney. Por eso a Néstor se lo recuerda Lennon, pero también era McCartney. Unir ese delirio de andar con una japonesa artista y, como estaba una vez accidentada, llevarla al estudio y ponerle una cama mientras grababan. Eso hacía Lennon. Y McCartney seguía adelante, rock, balada, country, blues, marchitas escolares, y cada vez que se pueda, tontas canciones de amor. Que siempre hacen falta. Por eso nos gusta recordar a los dos Néstor. Al que propone un sueño, pero también al que se metió en el barro. Haciendo política. Armando una bola de poder. Para que el sueño no termine. Porque los ideales y los sueños son de Lennon. Pero la política para que esto se haga realidad es McCartney.

 

Estela de Carlotto, Presidenta y Fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo:

 

El 24 de marzo del 2004, cuando ordenó bajar los cuadros de los genocidas en el Colegio Militar y pidió perdón, en nombre del Estado, por los delitos cometidos por la dictadura, protagonizó el gesto más potente de la historia democrática argentina. La impunidad de los criminales de lesa humanidad se había terminado. La palabra «política» comenzaba a recuperar su valor.

 

Así como hizo de la «Memoria, la Verdad y la Justicia» una política oficial, tras décadas de lucha y reclamo de los organismos de derechos humanos, también atendió a cada uno de los sectores cuyos derechos habían sido pisoteados durante tantos años desde el poder. Abrió las puertas de la Casa Rosada para el pueblo, abrazó a los humildes, besó a los niños, convocó a los jóvenes. Y allí está su legado, porque instaló en las y los jóvenes la esperanza, la participación y el compromiso.

 

 

Oscar Parrili, funcionario y amigo de la familia Kirchner:

 

Para Néstor, lo más importante eran las necesidades de la gente. Un sábado a la noche estando en Neuquén, en el casamiento de un sobrino, me suena el celular alrededor de las 23 horas. Néstor estaba en Calafate mirando en Crónica TV la imagen de una madre que pedía porque su hija tenía una enfermedad grave y no tenía recursos ni quién la atendiera. «¿Estás mirando la tele?», me preguntó. «No, estoy en un casamiento». «Ahh, entonces averiguá en Crónica por esa mujer y ponete en contacto, y el lunes cuando estés en Buenos Aires, la recibís y le solucionás el problema. Cualquier cosa hablá con Alicia». Esto no fue un hecho aislado, siempre fue muy sensible a los problemas humanos de los ciudadanos de a pie, que a veces no encuentran respuesta en los innumerables recovecos de la burocracia.

 

Creo que a través de las páginas de este libro, todos lo recordaremos también por su particular sentido del humor. Me parece como si fuera ayer, verlo entrar bien temprano a Casa Rosada tomando el teléfono del despacho presidencial, llamando a sus ministros, y cuando la llamada se derivaba a la secretarias porque alguno aún no había llegado, les dejaba el mensaje: «Dígale al ministro que cuando llegue, me traiga la renuncia». Recuerdo lo que pasó con Pepe Pampuro, ministro de Defensa, que su colaboradora le trasmitió el mensaje y él se lo creyó. Se fue enseguida a verlo, Néstor se estaba yendo de viaje al interior y se acercó hasta la base aérea muy preocupado. Se tranquilizó cuando Néstor lo abrazó y le dijo: «Pepe, solo era una broma, tenés toda mi confianza».

 

 

Pablo Grippo, Arquitecto y amigo de la familia Kirchner:

 

«Asesino»

El viernes de Semana Santa del 2007, me llama Cristina a la tarde para que lleve unos planos que quería ver, yo acababa de atropellar al perro de mis hijos con el auto saliendo de casa. Llego como siempre, planos en mano, me siento en el comedor de la cocina y cuando entra ella desde el patio me dice:

–Pablo, ¿qué te pasa? ¿Por qué tenés esa cara?

–¡¡No sabe lo que hice…!! Atropellé al perro de los chicos con el auto saliendo de casa y se murió.

–¡¡¡No te puedo creer!!! –Cristina adora a los perros.

En ese momento viene Máximo, se sienta con nosotros y entre los dos intentan consolarme un poco mientras hablábamos de cómo le iba a decir a mis hijos la terrible noticia. Al rato, Máximo se levanta y se va al living donde estaba Néstor mirando televisión y le cuenta lo que había pasado.

Cinco minutos después, él viene a la cocina y apenas asomando a cabeza por el marco de la puerta me dice:

–Asesiiinooooo… Asesiiinooooo.

–¡Por favor, andate de acá! –le dice Cristina enojada.

Él se acerca, me toca la cabeza y me dice: –No te hagas problema, ¡es un perro!

Y Cristina interrumpe: –Nosotros le vamos regalar uno a los chicos cuando volvamos.

Al tiempo viajaban a Río Gallegos, estando arriba del avión en Bs. As., ya por salir, me llama un secretario de Cristina.

–Hola, Pablo, estamos saliendo para Gallegos, llevamos un perrito para vos. ¡No sabés lo que grita y llora! ¿Vos tendrás a alguien en Gallegos que lo vaya a buscar cuando lleguemos?

En eso Néstor le saca el teléfono y me dice: –¡¡Vení a buscar rápido a este perro porque vos mataste al primero y yo voy a matar al segundo!!

No podía parar de reírme.

 

«La gente buena también se equivoca»

Un sábado a la tarde estábamos en la obra con Cristina y le cuento que me tenía que ir al aeropuerto que llegaban mis padres que venían de Monte Buey. Por supuesto que los conocían sin conocerlos de tanto que yo les había hablado de ellos, en síntesis, mi mamá antiperonista y mi papá peronista. Ese día a la noche comimos un asado en casa y cuando ya habíamos terminado, alguien golpea la puerta. Cuando abro era Néstor.

–Vengo a tomar un whisky, ¿me invitan?

Sin contestarle y sorprendido lo hago pasar. ¡No puedo describir la cara de mi papá cuando lo vio entrar! Casi muere, encima Néstor le dice: –¡¡¡Miguelitooo!!!

–Se acordaba el nombre que vaya a saber cuánto tiempo antes se lo había dicho. Se sentó en la mesa y mi mamá estaba haciendo dormir a mi hijo menor en su dormitorio, por ende, no lo vio entrar. Cuando aparece, no podía creer lo que estaba viendo, y yo le digo a Néstor:

–¡¡A ella no le dé ni bola, Néstor, que le da con un caño!!

Y él me dice guiñándome el ojo:

–No tenés que ser así, ¡la gente buena también se equivoca!

Por supuesto que todos nos largamos a reír y estuvimos hasta las tres de la mañana con charlas y discusiones inolvidables para todos nosotros… Las discusiones con mi mamá eran la mayoría referidas al tema del campo, Monte Buey es un pueblo rural donde nacimos y tenemos nuestras familias tanto mi esposa como yo hasta el día de hoy. Es la capital de la siembra directa y mi familia materna tiene campo, y esto fue en octubre del 2008, así que todavía estaba reciente el tema de la 125.

Al otro día, cuando me levanto, uno de mis hijos me dice: «Papá, pasó Kirchner y dejó esto para la abuela». (A las ocho de la mañana ya había salido a caminar). Era una copia de un artículo de ese día: «“El campo perdió por no acatar la 125”. Para Ana. Con cariño, NK». Cuando se lo di a mi madre, no podía parar de reírse, lo tiene en su mesa de luz hasta el día de hoy.

 

 

Alberto Fernández, Presidente de la Nación y ex Jefe de Gabinete de Néstor:

 

Para mí, esos son los tres hitos que marcan a Kirchner. La reformulación de la Corte y la justicia, los derechos humanos, y el tema de la deuda vinculado a la producción y el empleo. Néstor sostuvo muy bien la convivencia democrática. Esquivó muchas de las confrontaciones, buscó la máxima unidad posible entre quienes impulsan un país para que pueda crecer con inclusión. Pudo romper la barrera del peronismo con la transversalidad, durante toda su gestión pudo construir junto a gran parte del radicalismo. Y eso funcionó bien hasta la 125.

Fue un tipo de una capacidad política y de gestión excepcional. Nunca olvidaré la última vez que hablamos. Néstor había participado en un acto en el Luna Park organizado por los jóvenes. Lo vi muy cansado, lo llamé y le dije que por favor se cuidara. Me respondió que no cayera en las operaciones de la prensa, que querían mostrarlo débil. Le dije que yo lo había visto y que sí era importante que se cuidara.

El 27 de octubre del 2010 me enteré temprano en la mañana que nos había dejado. Me invadió una enorme tristeza, una enorme desorientación. Recuerdo que salí de mi casa y conduje sin destino por el bajo, de ida y vuelta a ninguna parte. A la tarde fui a la Casa Rosada, solo quería rezarle un padrenuestro. Y esa fue mi despedida.

Para mí, Néstor fue el mejor Presidente que tuvo la democracia. Cuando asumí la presidencia, muchos me preguntaron qué me gustaría decirle. Le diría: «Volvamos a hacerlo, pero ahora ayúdame vos».

 

(*) “Néstor, el hombre que cambió todo”, recopilado por Jorge “el topo” Devoto. Ed. Planeta.

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