Por: Redacción
Claudio Vidal combinó anuncios económicos con fuertes críticas políticas durante la presentación de la Ley de Promoción Industrial en Santa Cruz. El gobernador puso en marcha un régimen de incentivos para atraer inversiones privadas, adelantó proyectos vinculados con la actividad petrolera y lanzó acusaciones contra el kirchnerismo por el manejo de tierras fiscales durante las gestiones anteriores.
La Ley 4011 actualiza las herramientas de promoción industrial mediante exenciones tributarias, beneficios en los costos de los servicios y estabilidad fiscal para las empresas que inviertan en la provincia. El objetivo oficial es ampliar la actividad privada, incorporar nuevos sectores productivos y generar empleo en una economía históricamente vinculada con la explotación de hidrocarburos y la minería.
Entre las actividades contempladas aparecen la economía del conocimiento, los servicios y las energías renovables. La apuesta de la administración provincial es utilizar los incentivos para diversificar la matriz productiva y atraer capitales, aunque el impacto dependerá de las inversiones que finalmente se concreten y de los puestos de trabajo que generen.

Uno de los principales anuncios de Vidal fue el avance de un proyecto petrolero que demandaría una inversión superior a los US$ 600 millones y que el Gobierno provincial buscará incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El mandatario también mencionó otras dos iniciativas vinculadas con la actividad no convencional, con participación de empresas de Estados Unidos y Canadá. Según explicó, una de las áreas ya fue licitada y el proceso correspondiente a la otra continúa en marcha.
Los anuncios se inscriben en la estrategia provincial de recuperar la actividad hidrocarburífera y ampliar las inversiones en un sector clave para la economía santacruceña. La incorporación al RIGI, sin embargo, dependerá del cumplimiento de los requisitos del régimen y de la evaluación correspondiente.

La presentación de la ley también funcionó como escenario para una nueva confrontación política. Vidal cuestionó a sus adversarios por las críticas a los proyectos privados impulsados por su administración y acusó a las gestiones anteriores de haber utilizado su posición en el Estado para favorecer intereses particulares.
En ese marco, afirmó que durante gobiernos anteriores se habría presionado a productores rurales para que vendieran sus campos y sostuvo que unas 400.000 hectáreas terminaron concentradas en manos de dirigentes vinculados al kirchnerismo. Se trata de acusaciones formuladas por el gobernador, que requieren documentación específica para establecer las responsabilidades correspondientes.
Vidal también cuestionó operaciones con tierras fiscales en El Calafate. Según su planteo, algunos terrenos fueron adquiridos a valores fiscales y posteriormente quedaron vinculados con negocios inmobiliarios de gran magnitud. En ese contexto, calificó de “caraduras” a dirigentes de ese espacio y los acusó de tener “memoria selectiva”. Además, sostuvo que se habían “metido el Estado en el bolsillo”.
El mandatario extendió sus críticas a la venta de más de 130.000 hectáreas a empresas canadienses, operaciones que, según aseguró, no habrían cumplido con las inversiones previstas. También mencionó al empresario Fabián de Sousa al referirse a la cesión de tierras para emprendimientos privados. Las afirmaciones formaron parte de su cuestionamiento político a las administraciones anteriores.
Vidal anunció, además, que su gobierno reforzará las inspecciones vinculadas con el cumplimiento de la Ley 90/10, que establece prioridades para la contratación de trabajadores santacruceños.
El gobernador anticipó que se duplicarán los controles y que se difundirá un informe sobre la composición de la fuerza laboral en los yacimientos mineros. La medida busca verificar qué proporción de los puestos de trabajo está ocupada por residentes de la provincia y determinar si las empresas cumplen con las exigencias vigentes.
Con el lanzamiento del régimen industrial, los anuncios petroleros y las nuevas inspecciones, Vidal buscó mostrar una agenda centrada en la inversión y el empleo. Pero la presentación también dejó en evidencia que el desarrollo productivo continúa atravesado por una disputa política con el kirchnerismo, especialmente alrededor del uso de los recursos públicos y la administración de las tierras fiscales.