sábado 17 de octubre de 2026 - Edición Nº2873

Nacional | 17 oct 2026

economía e inflación

Inflación en Argentina: por qué será difícil bajar del 1,5% mensual hasta 2027

Tras el 1,9% registrado en septiembre, las proyecciones privadas anticipan que la inflación se mantendrá entre el 1,6% y el 1,8% mensual hasta marzo de 2027. La indexación de tarifas, salarios y jubilaciones, junto con los aumentos de alimentos y precios regulados, amenaza con prolongar la inercia inflacionaria.


Por: Redacción

La desaceleración de la inflación en Argentina enfrenta una etapa de mayor resistencia. Después del 1,9% registrado en septiembre, las estimaciones privadas prevén que el índice de precios al consumidor continuará con variaciones mensuales de entre el 1,6% y el 1,8% durante los próximos meses, sin una caída sostenida por debajo de esos niveles.

El principal desafío para el Gobierno nacional es reducir la inercia inflacionaria, es decir, la tendencia de los precios a seguir aumentando por los ajustes vinculados con la inflación pasada. Las tarifas de servicios públicos, los alquileres, las prepagas, las jubilaciones y los salarios incorporan mecanismos de actualización que dificultan una desaceleración más pronunciada.
 

Inflación en Argentina: las proyecciones hasta marzo de 2027

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre. Para enero y febrero de 2027 estima una variación del 1,6%, mientras que para marzo prevé un 1,7%.

Las estimaciones muestran que, aunque la inflación podría mantenerse lejos de los registros mensuales más elevados de años anteriores, todavía no aparece una reducción sostenida que permita perforar el 1,5%. Además, las proyecciones no descartan variaciones puntuales asociadas con factores estacionales y actualizaciones de precios regulados.

En paralelo, analistas de Banco Comafi estimaron una inflación del 2,1% para octubre, por encima de la proyección del REM. Esa diferencia refleja la incertidumbre sobre el impacto de los ajustes de precios y la evolución de los componentes que inciden en el índice general.



 

Tarifas, salarios y alimentos: los factores que sostienen los precios

Uno de los principales condicionantes es la actualización de precios y contratos en función de la inflación acumulada. Los ajustes de tarifas, alquileres, prepagas y salarios trasladan aumentos anteriores a los meses siguientes, mientras que las jubilaciones también incorporan mecanismos de movilidad que inciden en los ingresos y en la dinámica económica.

A esa inercia se suman los factores estacionales, especialmente en alimentos frescos, verduras, indumentaria y turismo. Las variaciones en los precios de la carne y los combustibles también pueden presionar sobre el índice mensual y dificultar una trayectoria descendente uniforme.

El economista Juan Manuel Telechea advirtió sobre la dificultad de reducir la inflación cuando los aumentos comienzan a retroalimentarse. Según sus estimaciones, alcanzar una variación mensual inferior al 1% de manera sostenida podría demorarse hasta 2028, lo que marcaría un proceso de desinflación más prolongado de lo que sugieren los objetivos de corto plazo.



Qué puede pasar con la inflación y el plan económico

Diego Piccardo señaló que los repuntes mensuales no necesariamente representan un cambio de tendencia. En la misma línea, Fiorella Scalise, de EcoGo, advirtió sobre la persistencia de aumentos vinculados con la inflación pasada y con la recomposición de precios relativos.

El comportamiento de los próximos meses será clave para determinar si el Gobierno consigue consolidar la desaceleración o si la inflación permanece estancada en una franja cercana al 2% mensual. La evolución de los precios regulados, los alimentos y los mecanismos de indexación será determinante para ese resultado.

Por ahora, las proyecciones privadas anticipan que perforar el 1,5% mensual será uno de los principales desafíos de la política económica. La continuidad de la desinflación dependerá no solo de evitar nuevos saltos de precios, sino también de debilitar los mecanismos que trasladan los aumentos pasados hacia el futuro.

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