Por: Redacción
La reducción de la jornada laboral se convirtió en uno de los primeros grandes temas de campaña de cara al balotaje presidencial de Brasil del 25 de octubre. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca instalar entre sus principales propuestas el fin de la llamada escala 6x1, mientras que su rival, el senador Flávio Bolsonaro, cuestiona el proyecto y propone un modelo basado en una mayor libertad para que cada trabajador acuerde su horario.
La iniciativa de Lula plantea reducir progresivamente la jornada máxima semanal de 44 a 40 horas, mantener los salarios y garantizar dos días de descanso remunerado. El proyecto ya avanzó en la Cámara de Diputados y comenzó a ser debatido este martes en el Senado.
El debate laboral aparece además en un momento político particularmente ajustado. Flávio Bolsonaro quedó primero en la primera vuelta del domingo con el 47,03% de los votos, casi dos puntos por encima de Lula, y ambos candidatos comenzaron a definir sus estrategias para las tres semanas que quedan antes de la segunda vuelta.
La escala 6x1 establece actualmente seis días consecutivos de trabajo por uno de descanso. La propuesta que impulsa el oficialismo busca modificar ese esquema y establecer una jornada máxima de 40 horas semanales, sin reducción de los salarios.
El diseño contempla dos días de descanso remunerado por semana, uno de ellos preferentemente el domingo. En términos generales, el nuevo esquema permitiría trabajar cinco días con jornadas de hasta ocho horas.
La reducción no sería inmediata. Dos meses después de la eventual promulgación de la enmienda, el máximo semanal bajaría a 42 horas y, un año después, llegaría a las 40 horas previstas por el proyecto.
La senadora del Partido de los Trabajadores Teresa Leitão defendió la iniciativa por su impacto sobre la vida familiar. “Que la madre y el padre no lleguen exhaustos a casa para sentarse, sino que lleguen felices para conversar, jugar y leer con sus hijos e hijas”, sostuvo.

Flávio Bolsonaro salió al cruce del proyecto durante una reunión con sus aliados y acusó a Lula de utilizar la iniciativa con fines electorales.
“Lula, en cuatro años de gobierno, no hizo nada. Ahora, en plena segunda vuelta, intenta aprovechar la oportunidad para ganar votos”, afirmó el candidato del Partido Liberal.
Sin embargo, Bolsonaro evitó anticipar si votará a favor o en contra de la iniciativa y planteó una alternativa diferente: que los trabajadores tengan mayor capacidad para definir sus horarios de acuerdo con sus necesidades.
Como ejemplo mencionó a una madre que podría trabajar cuatro horas por día, por la mañana o por la tarde, o incluso durante los fines de semana. “Nuestra propuesta consiste en dar a los trabajadores la libertad de estructurar su horario laboral según sus posibilidades y necesidades”, afirmó.
El punto de mayor diferencia entre ambos modelos está en el salario. Mientras el proyecto impulsado por Lula busca reducir las horas trabajadas sin disminuir las remuneraciones, el esquema defendido por Bolsonaro vincula el salario con la cantidad de horas trabajadas. Una reducción de la jornada, por lo tanto, podría traducirse también en una reducción de ingresos.

El Senado comenzó este martes el tratamiento de la enmienda constitucional, pero todavía resta un recorrido antes de una eventual votación. El proyecto necesita atravesar cinco sesiones de discusión antes del primer turno y otras tres antes del segundo.
Para ser aprobado necesita 49 votos, equivalentes a tres quintas partes de los 81 integrantes de la Cámara Alta, en cada una de las dos votaciones.
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, incluyó la iniciativa entre las prioridades legislativas y defendió el diálogo entre trabajadores, empresas y Gobierno. En sentido contrario, el senador del Partido Liberal Rogério Marinho cuestionó que se establezca una regla uniforme y reclamó mayor espacio para la negociación entre empleadores y trabajadores.
El debate tiene además una dimensión electoral. La renovación parlamentaria del domingo dejó al Partido Liberal como la principal fuerza en el Senado, con 19 de las 54 bancas que estaban en disputa. Aunque no alcanzó la mayoría, el resultado puede convertirse en un obstáculo para algunas de las principales iniciativas que Lula busca impulsar durante la campaña.
Con el balotaje cada vez más cerca, la reducción de la jornada laboral pasó así de ser una discusión parlamentaria a convertirse en una de las principales diferencias programáticas entre los dos candidatos. Lula apuesta a asociarla con mejores condiciones de vida y más tiempo de descanso; Bolsonaro intenta presentarla como una amenaza a la libertad de contratación y propone que sean trabajadores y empleadores quienes definan cuánto y cómo trabajar.