Por: Redacción
El legislador Daniel Sanguinetti, quien dejó Juntos Somos Río Negro junto a Marcela González Abdala, volvió a marcar distancia con el Gobierno provincial y esta vez puso el foco en uno de sus terrenos más sensibles: la comunicación política. El dirigente cuestionó la estrategia oficial y lanzó una fuerte crítica sobre la manera en que se construye el discurso del Ejecutivo.
“Hay asesores estrella y manipulación de la opinión pública”, sostuvo Sanguinetti al referirse al funcionamiento de la comunicación gubernamental. La frase apunta directamente a la estructura que rodea al Gobierno y abre un debate sobre el uso de los recursos de comunicación institucional para instalar determinados mensajes.
La crítica de Sanguinetti no se limita a una diferencia sobre estilos de prensa o redes sociales. El planteo pone en discusión la existencia de una estrategia deliberada para instalar una determinada lectura sobre las decisiones del Gobierno y condicionar la percepción pública sobre sus resultados.
La Provincia cuenta con áreas de comunicación distribuidas entre los distintos ministerios y organismos, además de una estructura central de prensa. En ese esquema, el rol de los asesores y la definición de los mensajes oficiales adquieren especial relevancia para la construcción de la agenda pública.
La aparición de un dirigente que hasta hace pocos meses integraba el espacio oficialista agrega peso político al cuestionamiento. Sanguinetti conoce desde adentro el funcionamiento del Ejecutivo: ocupó distintos cargos durante los gobiernos de JSRN y fue secretario de Estado de Planificación.
La ruptura política de Sanguinetti con JSRN se produjo en junio, cuando anunció junto a González Abdala su salida del partido. Ambos cuestionaron entonces el funcionamiento interno del espacio y la concentración de decisiones.
Desde entonces, sus intervenciones en la Legislatura fueron adquiriendo un tono cada vez más crítico. En septiembre, durante una sesión, Sanguinetti también cuestionó el trato recibido por los legisladores que habían abandonado el oficialismo y habló de “avasallamiento” y de diferencias en el acceso a oficinas, asesores y recursos.
Ahora el cuestionamiento se trasladó directamente a la comunicación. La acusación de “manipulación de la opinión pública” coloca el debate en torno a quién define el relato oficial, cuánto pesan los asesores en esa construcción y hasta dónde llega la comunicación institucional y dónde comienza la comunicación política.
La discusión se produce en un año atravesado por definiciones políticas en Río Negro. Con el Gobierno provincial desplegando anuncios, obras, medidas y posicionamientos públicos, la comunicación se convirtió también en un terreno central de la disputa política.