Por: Redacción
La pobreza volvió a instalarse en una tendencia ascendente durante 2026 y las primeras estimaciones ubican el indicador entre el 31% y el 32% para el primer semestre. De confirmarse, entre 14,5 y 15 millones de personas podrían encontrarse por debajo de la línea de pobreza en todo el país.
El escenario marca un retroceso respecto de la última medición oficial del INDEC, correspondiente al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza había alcanzado al 28,2% de la población y la indigencia al 6,3%. El nuevo dato oficial será publicado el próximo jueves 24 de septiembre.

Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares ya habían mostrado señales de deterioro durante el primer trimestre de 2026. En ese período, la pobreza llegó al 30%, mientras que la indigencia alcanzó el 6,5%, por encima de los registros de los trimestres anteriores.
La tendencia se profundizó durante el segundo trimestre. El economista Martín González-Rosada proyectó una pobreza del 31,6% para el primer semestre, a partir de una tasa estimada del 30,5% en el primer trimestre y del 32,7% en el segundo.
Para Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, los datos muestran que “se frenó la caída de la pobreza” y que comenzó a consolidarse nuevamente una tendencia ascendente. El especialista advirtió que el deterioro es más evidente en la pobreza que en la indigencia, aunque también existe un empeoramiento gradual en los hogares de menores ingresos.


Entre los principales factores señalados por los especialistas aparece la pérdida de ingresos disponibles de las familias frente al aumento de las canastas básicas y de servicios regulados. Transporte, electricidad, agua y gas presionaron sobre presupuestos que ya llegaban más ajustados a la segunda mitad del año.
A esto se suma el deterioro del mercado laboral. El crecimiento de empleos informales, changas, trabajos de pocas horas y actividades como los repartos mediante aplicaciones refleja una mayor precarización y una menor capacidad de los hogares para sostener sus ingresos.
La combinación entre mayores gastos y empleos más inestables vuelve especialmente vulnerable a una parte de la población que había logrado salir de la pobreza durante la recuperación registrada hasta mediados de 2025. El nuevo escenario muestra que esa mejora no logró consolidarse.
La estimación del 31% al 32% implicaría entre 1,5 y 1,7 millones de nuevos pobres respecto de la medición oficial del segundo semestre de 2025. La cifra surge de proyectar sobre el conjunto de la población los resultados observados en los principales aglomerados urbanos relevados por la EPH.
González-Rosada estimó que alrededor de 9,4 millones de personas ya se encontraban en hogares urbanos pobres durante el semestre, sobre una población urbana de aproximadamente 30 millones de habitantes considerada por la encuesta.
El escenario podría ser todavía más severo si se modificara la composición de las canastas utilizadas actualmente para medir la pobreza. Salvia estimó que, utilizando una estructura basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18 en lugar de la referencia de 2004/05, el indicador podría ubicarse entre el 38% y el 39%.
La medición oficial del INDEC será clave para determinar cuánto avanzó realmente la pobreza durante la primera mitad del año. Mientras tanto, los datos disponibles muestran un cambio respecto de la trayectoria descendente que había caracterizado parte de 2024 y 2025: el problema vuelve a crecer al ritmo de ingresos que pierden capacidad de compra, costos básicos que aumentan y un mercado laboral cada vez más precario.