martes 15 de septiembre de 2026 - Edición Nº2841

Nacional | 15 sep 2026

Malvinas y atlántico sur

Uruguay negocia con Londres un cable submarino y crece la tensión con Argentina

Un buque contratado por el Reino Unido utilizó Montevideo como base logística para estudiar una conexión de 2.000 kilómetros. El proyecto podría potenciar la expansión económica de las islas.


Por: Redacción

El Reino Unido avanza con un proyecto de infraestructura estratégica en el Atlántico Sur que vuelve a poner a Uruguay en una posición incómoda frente al reclamo argentino por Malvinas. Se trata de un cable submarino de telecomunicaciones de unos 2.000 kilómetros que conectaría las islas con Montevideo y que podría mejorar de manera significativa la conectividad del archipiélago.

Los estudios preliminares fueron realizados por el Fugro Supporter, un buque especializado en relevamientos del lecho marino contratado por el Reino Unido. La embarcación operó cerca de Puerto Argentino y de la base militar de Mare Harbour, pero utilizó también el puerto de Montevideo para abastecimiento, combustible y reparaciones.

La situación genera un interrogante político para el gobierno uruguayo. Una fuente de su Cancillería aseguró desconocer el proyecto, pese a que existen registros de varias recaladas del buque en Montevideo. La contradicción adquiere relevancia porque Uruguay mantiene históricamente su respaldo al reclamo argentino de soberanía sobre las islas.


 

Cuatro escalas en Montevideo y pocas explicaciones

Según los registros de la Administración Nacional de Puertos, el Fugro Supporter ingresó a Montevideo en cuatro oportunidades: entre el 26 y el 30 de abril de 2025, del 16 al 19 de diciembre de ese año, del 15 al 19 de agosto de 2026 y nuevamente entre el 1 y el 3 de septiembre.

Uno de los movimientos resulta particularmente significativo: el buque llegó directamente desde Malvinas y posteriormente volvió a navegar hacia la isla Soledad. Para sus operaciones necesitó servicios portuarios, combustible, asistencia marítima y tareas de mantenimiento.

Por eso, el argumento de desconocimiento por parte de Montevideo abre más preguntas que respuestas. La cuestión central es qué información manejaban las autoridades uruguayas sobre las tareas realizadas y bajo qué condiciones permitieron que el puerto funcionara como soporte logístico de una operación vinculada con infraestructura para las islas.



 

Un cable que puede acompañar el desarrollo petrolero

El proyecto tendría un costo estimado de US$120 millones y permitiría mejorar las comunicaciones de una población de aproximadamente 3.500 habitantes. Pero su importancia podría exceder ampliamente las necesidades actuales de conectividad de las islas.

La iniciativa aparece mientras avanza Sea Lion, el proyecto petrolero encabezado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La explotación contempla una producción inicial cercana a 50.000 barriles diarios a partir de 2028, con posibilidades de ampliación posteriores.

Una mayor conectividad, infraestructura y capacidad logística podría convertirse en un componente relevante para acompañar ese proceso de expansión económica. Fugro, por su parte, reconoció haber realizado estudios del fondo marino vinculados con telecomunicaciones, aunque negó una participación directa en actividades hidrocarburíferas.
 

Milei enfrenta una contradicción: sanciones y negocios en Argentina

El avance del proyecto también coloca al Gobierno de Javier Milei ante una situación compleja. La Casa Rosada amenazó con sancionar a empresas y ejecutivos vinculados con Sea Lion, mientras Fugro mantiene actividad y participación en proyectos estratégicos dentro de la Argentina.

Durante 2025, la compañía intervino en trabajos vinculados con el Vaca Muerta Oil Sur, en Río Negro, y también aparece relacionada con estudios asociados al proyecto de exportación de gas natural licuado impulsado por YPF, ENI y ADNOC.

El canciller Pablo Quirno fue informado sobre la actividad del buque y recibió inquietudes de YPF y de otras empresas relacionadas con Vaca Muerta. Sin embargo, todavía resta conocer qué posición adoptará oficialmente la Argentina frente al proyecto del cable y, especialmente, si habrá algún reclamo diplomático hacia Uruguay.

El problema para Buenos Aires es evidente: cualquier medida contra una compañía involucrada en la operación puede terminar rozando proyectos energéticos que el propio Gobierno considera estratégicos para la economía argentina.
 

Uruguay, entre su respaldo a Argentina y el vínculo con Londres

El episodio pone nuevamente bajo la lupa la relación de Uruguay con la cuestión Malvinas. Montevideo ha respaldado históricamente la posición argentina de soberanía en distintos ámbitos regionales e internacionales, pero al mismo tiempo su infraestructura portuaria aparece ahora involucrada en una operación destinada a mejorar la conectividad de las islas.

La tensión no es menor. El cable no sería simplemente una conexión de telecomunicaciones: podría contribuir a reducir el aislamiento del archipiélago y acompañar una eventual expansión económica, energética y demográfica.

Además, la Resolución 31/49 de Naciones Unidas establece que las partes deben abstenerse de adoptar decisiones unilaterales que impliquen modificaciones mientras continúe el proceso recomendado por la Asamblea General.

Ahora, Montevideo deberá explicar qué sabía sobre las operaciones del buque, qué autorizaciones fueron otorgadas y cuál fue el alcance de la asistencia brindada. Buenos Aires, en tanto, tendrá que definir si considera que el proyecto constituye un nuevo avance británico sobre la infraestructura de las islas y qué respuesta está dispuesto a dar.

El cable todavía no fue tendido, pero ya abrió un nuevo frente diplomático en el Atlántico Sur: Londres avanza, Montevideo queda bajo presión y Argentina debe decidir cómo responder sin poner en riesgo sus propios intereses estratégicos.

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