Por: Redacción
El anuncio del gobernador Alberto Weretilneck sobre un proyecto de libre elección de obra social para los trabajadores estatales de Río Negro abrió un nuevo capítulo en la discusión por el futuro del IPROSS. Desde ATE Nacional, Rodolfo Aguiar evitó rechazar la iniciativa de plano, aunque planteó que el debate debe darse mirando el contexto y sin abandonar el reclamo histórico por la normalización de la obra social.
“Tenemos la responsabilidad de evaluar el contexto”, sostuvo Aguiar, quien consideró que el sistema solidario que sostiene al IPROSS no estaría en riesgo ante una eventual derivación de aportes. De todos modos, aclaró que todavía resta conocer el contenido concreto del proyecto anunciado por el Ejecutivo provincial.

El dirigente sindical relativizó el impacto que podría tener la posibilidad de elegir otra cobertura. “La cantidad de trabajadores y jubilados que terminen derivando sus aportes a otra cobertura será ínfima”, afirmó, y sostuvo que el escenario actual del sistema de salud limita las alternativas disponibles para los estatales.
Aguiar vinculó esa situación con las políticas implementadas por el Gobierno nacional de Javier Milei y aseguró que muchas obras sociales atraviesan una situación crítica. “Han quebrado la mayoría de las obras sociales y se están fundiendo todas”, señaló.
En ese marco, consideró que la discusión no debería reducirse a consignas a favor o en contra. “El debate debe estar despojado de todo cinismo”, planteó, al recordar que históricamente algunos sectores sindicales cuestionaron el carácter cautivo de los afiliados al IPROSS.
Para Aguiar, la libre elección puede tener cierta lógica desde el punto de vista de la libertad del afiliado, pero hoy no necesariamente representa una alternativa superadora. “Encontrar mejores prestaciones fuera del IPROSS con los mismos aportes o aún pagando un diferencial, no está hoy dentro de las opciones”, sostuvo.
Sin embargo, marcó cuál considera que debe ser el objetivo central de los sindicatos: la definitiva normalización de la obra social. En ese sentido, reclamó que se cumpla la manda constitucional que establece que el IPROSS debe estar administrado por sus propios interesados.
La propuesta de ATE apunta a que el organismo tenga un directorio integrado mayoritariamente por trabajadores activos y pasivos, con participación estatal minoritaria para ejercer funciones de control. Para Aguiar, ese cambio permitiría avanzar finalmente en la democratización de la obra social provincial.

El titular de ATE Nacional también evitó desconocer los problemas que atraviesa el organismo, pero destacó algunas mejoras que, según afirmó, pudieron comprobar desde la participación del sindicato en la Junta de Administración.
Entre ellas mencionó la cobertura del 100% de medicamentos oncológicos y para diabéticos, la aceleración de procesos licitatorios y la reducción de costos. También destacó la cobertura de intervenciones cardíacas de alto costo, los porcentajes de cobertura para implantes y prótesis y la actualización de los valores de farmacia.
Aguiar también señaló investigaciones que permitieron detectar presuntos fraudes en el pago de reintegros y sostuvo que esos controles permitieron evitar un perjuicio económico importante para la obra social. A eso sumó la creación de un área de modernización destinada a incorporar tecnología y reducir trámites administrativos.
Mientras el Gobierno provincial prepara el texto definitivo, Aguiar reclamó conocer los detalles antes de fijar una posición definitiva. También planteó una condición concreta: que los altos funcionarios de los tres poderes del Estado queden excluidos del régimen de libre elección.
El dirigente insistió en que los trabajadores no deberían limitarse a rechazar o respaldar la iniciativa sin discutir qué modelo de obra social quieren para Río Negro. “Los trabajadores nos vamos a equivocar si solo apelamos a consignas facilistas y no aprovechamos este proceso para ser protagonistas y alcanzar la definitiva democratización de nuestra obra social en la provincia”, concluyó.
Así, ATE se posicionó frente al proyecto de Weretilneck con una postura que combina cautela sobre la libre elección y un reclamo de fondo: que cualquier reforma del IPROSS termine abriendo la puerta a una conducción con mayor participación de sus afiliados.