Por: Redacción
El empleo registrado atraviesa uno de sus peores momentos desde la pospandemia. Según los últimos datos oficiales de la Secretaría de Trabajo y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la cantidad de asalariados formales cayó a 6.126.400, el nivel más bajo de los últimos 50 meses.
El retroceso implica que desde noviembre de 2023 se perdieron 246.312 puestos de trabajo registrados. La evolución no fue homogénea en todo el país: mientras algunas provincias muestran fuertes caídas, otras lograron sostener o incluso ampliar el empleo formal durante el período.

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor pérdida en términos absolutos, con 90.103 empleos registrados menos desde noviembre de 2023, lo que representa una caída del 4,5%. Tierra del Fuego, en tanto, exhibe el mayor retroceso porcentual, con una disminución acumulada del 17,9%.
El mapa también muestra algunas excepciones. Neuquén aparece como uno de los distritos que logró expandir el empleo registrado, con un crecimiento del 8,7% durante la gestión de Javier Milei, impulsado principalmente por la actividad vinculada con Vaca Muerta.
La diferencia entre provincias expone un mercado laboral con comportamientos muy dispares. Mientras determinadas actividades vinculadas a la energía sostienen la generación de puestos, otros sectores enfrentan una contracción que impacta sobre el empleo registrado.


El deterioro no se limita a la cantidad de puestos de trabajo. Los datos del SIPA correspondientes a julio muestran además una caída del salario registrado durante tres meses consecutivos, con una baja promedio del 3,6% en términos reales durante ese período.
La evolución salarial vuelve a poner en discusión la capacidad de los ingresos para recuperar poder adquisitivo frente a la inflación. Las remuneraciones formales tampoco logran despegar de manera sostenida, mientras los acuerdos paritarios permanecen prácticamente estancados en términos reales.
Sin embargo, la pérdida salarial tampoco fue uniforme. Hoteles y restaurantes registraron una recuperación real del 11,8%, mientras que también mostraron resultados positivos algunos servicios comunitarios y empresariales, además de los sectores vinculados con la pesca y el agro.
En el otro extremo aparecen transporte, almacenamiento y comunicaciones, que acumularon una caída real del 4,3% en los salarios. El comercio registró una baja del 3%, seguido por salud, con -2,7%, e intermediación financiera, con -2,6%.
El escenario combina así dos problemas para el mercado laboral: menos puestos registrados y menores ingresos reales para una parte de quienes todavía permanecen dentro del empleo formal. La fotografía de los últimos datos oficiales muestra un mercado de trabajo que continúa ajustándose y con una recuperación que sigue siendo desigual.