jueves 03 de septiembre de 2026 - Edición Nº2829

Regional | 1 sep 2026

Conflicto familiar y poder político en Neuqué

El secretario de Prensa de Figueroa tuvo a su hijo más de un año sin ver a su madre

El conflicto entre Claude Staicos y Alexandra Sabio volvió a quedar expuesto cuando el niño pasó la noche en una escuela. La disputa lleva años y acumula decisiones judiciales cruzadas.


Por: Redacción

El conflicto familiar que enfrenta al secretario de Prensa y Comunicación de Neuquén, Claude Staicos, con su expareja Alexandra Sabio volvió a quedar expuesto de la manera más grave: un niño de seis años terminó pasando la noche dentro del Colegio Millaray, mientras su madre permanecía en las inmediaciones reclamando poder verlo.

El menor estuvo durante más de un año sin mantener contacto presencial con su madre, en el marco de un régimen de cuidado unilateral que quedó en manos de Staicos. La situación derivó en una extensa disputa judicial en la que ambos progenitores sostienen versiones completamente diferentes sobre las razones que llevaron a la interrupción del vínculo.

Un año de distancia y una disputa que nunca terminó

La madre sostiene que, durante ese período, el padre impidió la revinculación con su hijo y que utilizó su posición de poder para sostener una situación que terminó prolongándose durante meses. Staicos, por su parte, afirma que existían restricciones judiciales contra Sabio y sostiene que ella no cumplió con distintas instancias previstas para avanzar en la revinculación.

La causa, además, tuvo un giro relevante en marzo de 2026, cuando el Tribunal de Impugnación de Neuquén revocó la condena que pesaba sobre Sabio por el supuesto delito de impedimento de contacto y dispuso su absolución, de acuerdo con los reportes sobre aquella resolución. El antecedente modificó sustancialmente el escenario judicial en el que se había desarrollado la disputa.

El dato que vuelve especialmente sensible el caso es que quien quedó a cargo del niño durante ese período no es solamente uno de los protagonistas de la disputa familiar. Staicos es, además, un funcionario de primera línea del gobierno provincial.


 

El secretario de Prensa de Figueroa, en el centro del conflicto

Claude Christian Staicos fue designado secretario de Prensa y Comunicación de Neuquén por el gobernador Rolando Figueroa mediante el Decreto 15/2023, con vigencia desde el 10 de diciembre de ese año.

Su condición de funcionario público agrega una dimensión política a un conflicto que, en principio, pertenece al ámbito familiar. No se trata de afirmar que su cargo haya determinado las decisiones judiciales —eso requeriría pruebas concretas—, sino de señalar que existe una situación que merece ser observada públicamente cuando uno de los padres involucrados ocupa una posición de poder dentro del Estado.

Sabio viene denunciando desde hace tiempo que el conflicto con Staicos estuvo atravesado por su influencia política. Esas acusaciones son rechazadas por el funcionario, quien sostiene que la situación responde a decisiones judiciales y a antecedentes que, según su versión, justificaron las restricciones de contacto.


 

Un niño terminó durmiendo en una escuela

La escena registrada esta semana obliga a correr el foco de la pelea entre los adultos. El niño ingresó al Colegio Millaray y, cuando su madre concurrió a retirarlo, la institución no permitió que se lo llevara. Staicos tampoco se presentó a buscarlo y el menor permaneció dentro del establecimiento, acompañado por profesionales y con asistencia durante la noche.

Más allá de cuál sea la interpretación jurídica de las medidas vigentes, el resultado es difícil de ignorar: un niño quedó atrapado en una disputa que lleva años y terminó pasando la noche en el lugar donde debería haber terminado su jornada escolar.

La pregunta de fondo ya no es solamente qué ocurrió entre Staicos y Sabio. También es qué hicieron los adultos responsables —y qué hizo el Estado— para evitar que un conflicto familiar de esta magnitud terminara afectando de esta manera a un niño.

Porque cuando un funcionario provincial queda involucrado en una disputa familiar que durante más de un año dejó a un hijo sin contacto presencial con su madre, el caso deja de ser únicamente una cuestión privada. Y cuando ese conflicto termina con un niño durmiendo dentro de una escuela, la sociedad tiene derecho a preguntarse si las decisiones adoptadas realmente estuvieron orientadas a proteger su interés superior.

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