Por: Redacción
El Senado aprobó esta semana 67 pliegos de jueces, entre ellos el de Pablo Yadarola, quien recibió respaldo para integrar la Cámara Federal porteña, uno de los tribunales donde tramitan causas de alto impacto político y de corrupción.
La votación dejó expuesta una fuerte contradicción dentro del peronismo. Yadarola había sido uno de los participantes del viaje a Lago Escondido, episodio que durante los últimos años fue cuestionado con dureza por sectores del kirchnerismo y motivó denuncias y pedidos de investigación contra algunos de sus protagonistas.
Sin embargo, a la hora de votar su designación, el bloque peronista terminó acompañando el pliego. La única excepción fue el senador rionegrino Martín Soria, quien no participó de esa votación pese a haber estado presente durante la sesión y haber votado minutos antes en otro de los acuerdos judiciales.
Según trascendió desde fuentes políticas y judiciales, Soria no estaba dispuesto a votar a favor de Yadarola, aunque tampoco quiso emitir un voto negativo. Su salida del recinto le permitió evitar quedar registrado en una definición que volvió a poner sobre la mesa el antecedente de Lago Escondido.

La aprobación del pliego de Yadarola parece expresar un cambio en la estrategia del peronismo frente al Poder Judicial. Durante los años del kirchnerismo, la confrontación con sectores de la Justicia ocupó un lugar central en la agenda política, especialmente a partir de las causas que involucraron a Cristina Fernández de Kirchner y otros dirigentes del espacio.
Ahora, según publicó La Política Online, dentro del bloque comenzó a imponerse una posición más pragmática. La definición que resumiría ese cambio fue contundente: “No nos queremos pelear más con los jueces”.
El razonamiento detrás de esa postura sería que el oficialismo y sus aliados ya contaban con los votos necesarios para avanzar con los pliegos. Desde esa perspectiva, una oposición frontal no hubiera impedido las designaciones y habría mantenido abierto un conflicto con sectores del Poder Judicial que el peronismo ya no estaría dispuesto a profundizar.
El cambio también quedó reflejado en el debate parlamentario. Pese a que algunos sectores habían anticipado fuertes cuestionamientos a las designaciones, durante la sesión las críticas a los magistrados fueron considerablemente más moderadas de lo esperado.

El tratamiento de los pliegos también incluyó a Pablo Bertuzzi, cuya situación fue diferente. Su designación fue votada por separado y obtuvo 44 votos a favor y 23 en contra, en una sesión donde el peronismo sí expresó su rechazo a su nombramiento.
Bertuzzi había llegado a la Cámara Federal tras un traslado dispuesto durante el gobierno de Mauricio Macri, situación que posteriormente fue cuestionada judicialmente y obligó al magistrado a concursar para ocupar formalmente el cargo.
En el caso de Yadarola, en cambio, el pliego obtuvo el acompañamiento de todos los senadores presentes. Martín Soria figuró entre los ausentes en esa votación particular, aunque sí había participado previamente de la sesión y votado en contra de la designación de Bertuzzi.
La secuencia dejó una postal política llamativa: un peronismo que durante años convirtió el caso Lago Escondido en símbolo de sus cuestionamientos a sectores de la Justicia terminó acompañando el ascenso de uno de los jueces vinculados con aquel viaje. Soria, que además fue ministro de Justicia de la Nación, eligió otra salida: no acompañar el pliego, pero tampoco votar en contra.