Por: Redacción
La situación de Carina Muratti expone una fuerte contradicción entre los organismos provinciales y ANSES. La docente de Bariloche tiene 62 años, trabaja desde hace siete como Maestra de Apoyo a la Inclusión (MAI) en la Escuela Especial N.º 19 y sostiene que necesita continuar en actividad para mantener la obra social que garantiza la atención médica de su hijo Santiago, un joven con discapacidad que actualmente se encuentra internado.
El conflicto comenzó hace algunos meses, cuando desde la escuela le comunicaron que, debido a su edad, debía iniciar el trámite jubilatorio. Muratti explicó que todavía no contaba con los años necesarios y presentó una nota detallando además la situación de su hijo y la necesidad de conservar la cobertura médica.
La situación tomó un giro particular el 19 de agosto, cuando la docente concurrió a ANSES junto con su abogada para realizar un reconocimiento de servicios. Según la documentación que recibió, el organismo previsional determinó que no reúne actualmente los requisitos para acceder a la jubilación docente, ya que le faltan años de servicio frente a alumnos.
Sin embargo, el Consejo Provincial de Educación ya había firmado el 18 de agosto la Resolución N.º 4636, mediante la cual rechazó su permanencia en la docencia activa y estableció el 31 de diciembre como plazo para iniciar el trámite jubilatorio.
La docente asegura que posteriormente envió a los organismos educativos la documentación emitida por ANSES, pero la resolución que le fue entregada el 24 de agosto ya estaba firmada desde el día anterior. “Ni leyeron lo que mandé”, cuestionó.
Para Muratti, la discusión no pasa por querer continuar indefinidamente en su puesto ni por rechazar la jubilación. El problema central es qué ocurrirá con su hijo si deja de ser trabajadora activa.
Santiago se encuentra internado y necesita medicación, tratamiento y cobertura médica permanente. Según explicó la docente, la obra social vinculada a su empleo es actualmente la que sostiene esas prestaciones.
“Yo puedo laburar de cualquier cosa. El problema es Santiago. Santiago se queda sin cobertura, sin medicaciones, sin internación”, sostuvo.
El caso deja planteada una situación especialmente delicada: mientras Educación sostiene que debe iniciar su jubilación por su edad, ANSES certifica que todavía no reúne las condiciones para acceder al beneficio. En el medio, además, queda la continuidad de la cobertura médica de un joven con discapacidad.
Muratti insiste en que se encuentra en condiciones de continuar trabajando y que no pretende evitar para siempre el retiro. Lo que reclama es poder completar los años necesarios y encontrar una alternativa que permita garantizar la atención médica de su hijo.
“Estoy en condiciones de trabajar, de hecho trabajo, trabajo todo el día. No es que no me quiera jubilar, no puedo jubilarme, no me dan los años”, resumió.