Por: Redacción
El gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, condicionó la posibilidad de un acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza a que exista un programa político que vaya más allá de la disputa electoral. Durante una exposición ante empresarios, cuestionó los acuerdos construidos únicamente para competir en las urnas y reclamó una agenda vinculada con el desarrollo, la generación de empleo y la infraestructura.
“Los acuerdos tienen que venir de la mano de para qué nos juntamos. El rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”, sostuvo Torres, en una definición que expone las diferencias que persisten entre los gobernadores aliados y la Casa Rosada.
El mandatario chubutense sostuvo que un eventual entendimiento nacional debería construirse sobre objetivos concretos y puso como ejemplo el frente que gobierna su provincia, integrado por distintos espacios políticos. “Nosotros tenemos un frente que tiene peronismo, radicalismo, PRO y libertarios también. ¿Qué nos une, qué nos hermana? Una agenda de desarrollo”, explicó.
En ese sentido, Torres afirmó que existe una serie de consensos básicos alrededor del equilibrio fiscal, pero planteó que la discusión política no puede terminar allí. “¿Qué hacemos con nuestros recursos? ¿Cómo le agregamos valor? ¿Cómo generamos trabajo?”, preguntó.
El gobernador también reclamó acuerdos de largo plazo que permitan evitar que el país vuelva a discutir sus políticas centrales cada vez que cambia el Gobierno. “Tenemos que lograr acuerdos y consensos lo suficientemente fuertes para no volver a refundar la Argentina cada cuatro años”, sostuvo.

Las definiciones de Torres se producen en medio de una relación cada vez más compleja entre los gobernadores y el Gobierno nacional. El mandatario chubutense volvió a cuestionar la caída de las transferencias a las provincias y puso el foco en los recursos provenientes del impuesto a los combustibles, cuyo destino está vinculado al financiamiento de infraestructura vial.
Torres viene sosteniendo además reclamos judiciales contra la Nación por recursos que considera correspondientes a las provincias. En ese marco, planteó que el equilibrio de las cuentas públicas no puede ser utilizado como argumento para postergar las obras necesarias para sostener la producción.
La discusión adquiere particular relevancia para una provincia como Chubut, cuya economía depende de la actividad energética, pesquera, minera y productiva y, por lo tanto, necesita rutas, puertos, energía y otras obras de infraestructura para colocar sus recursos en los mercados.
“Podemos tener un marco normativo que garantice seguridad jurídica a mediano y largo plazo, pero si no hay calidad institucional se pierden un poco las conquistas que alcanzamos en términos fiscales”, advirtió.
Torres también se diferenció de algunas posiciones del Gobierno nacional en materia de inversiones extranjeras. Consultado por la presencia de capitales chinos en sectores estratégicos, evitó plantear la discusión desde una lógica exclusivamente geopolítica y priorizó el impacto que esas inversiones puedan generar en la provincia.
“En la provincia hay empresas polacas, de Asia y chinas también. No es ideológico, es pensar en nuestros beneficios”, afirmó.
La definición marca una posición particular dentro del mapa de gobernadores que buscan mantener canales de diálogo con Milei pero, al mismo tiempo, reclaman mayor autonomía para definir políticas vinculadas con los recursos de sus territorios.
El desafío electoral tampoco es menor para Torres. Chubut tendrá una disputa política relevante de cara a 2027 y el oficialismo provincial deberá enfrentar a un peronismo que busca recuperar terreno. En ese escenario, un eventual entendimiento con La Libertad Avanza podría modificar el tablero, aunque el gobernador dejó claro que no estaría dispuesto a acompañar un acuerdo sin discutir previamente qué proyecto se pretende construir.
Su planteo puede resumirse en una fórmula que incomoda a ambos extremos: equilibrio fiscal, pero también desarrollo; apertura a las inversiones, pero con beneficios concretos para la provincia; y acuerdos electorales, pero con un programa que trascienda la próxima elección. Para Torres, el verdadero debate comienza después de ordenar las cuentas: quién controla los recursos, quién financia la infraestructura y cuánto valor queda en las provincias.