Por: Redacción
La movilización se desarrolló este jueves por la tarde y tuvo como punto de partida la Fuente Pucará. Desde allí, la columna avanzó por el centro de la ciudad hasta la Casa de Gobierno, marcando presencia en las calles y dejando en claro que el tema logró trascender a los espacios políticos tradicionales.
La consigna central fue el rechazo a la extranjerización de tierras, uno de los puntos más sensibles de la reforma. Los cuestionamientos apuntan directamente a la posibilidad de flexibilizar los límites actuales para la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros, una medida que para los manifestantes pone en riesgo el control sobre recursos estratégicos.
Durante la marcha se vieron carteles y consignas en defensa de la soberanía territorial, el acceso a la tierra y la protección de bienes naturales. A diferencia de otras movilizaciones más orgánicas, la protesta mostró una fuerte presencia de vecinos autoconvocados, lo que reflejó un malestar que excede a las estructuras partidarias.

El trasfondo de la movilización es el freno que sufrió el oficialismo en el Congreso. En medio de fuertes críticas de la oposición y resistencias incluso dentro de sectores aliados, el Gobierno nacional optó por retirar el capítulo vinculado a la Ley de Tierras ante la falta de votos para aprobarlo.
Ese retroceso legislativo no desactivó el conflicto: por el contrario, potenció las manifestaciones en distintos puntos del país, donde el tema ya se instaló como uno de los ejes más sensibles de la agenda política.

La jornada del 6 de agosto dejó en claro que el debate por la tierra no es solo técnico ni jurídico, sino profundamente político. En Viedma, la masividad de la convocatoria expuso que la discusión empieza a calar hondo en la sociedad, en una provincia donde el uso y la propiedad de la tierra siempre fueron temas de alta tensión.
Lejos de cerrarse, el conflicto promete seguir escalando en las próximas semanas, tanto en el Congreso como en la calle, con un escenario abierto y sin definiciones claras