miércoles 05 de agosto de 2026 - Edición Nº2800

Regional | 5 ago 2026

Revolución productiva en Río Negro: los invernaderos que desafían el clima y garantizan alimentos todo el año

A través del programa Kilómetro 0, la provincia impulsa una red de catorce establecimientos distribuidos desde la costa atlántica hasta la Región Sur. El modelo reduce la dependencia logística, fomenta el desarrollo local y permite cosechar verduras frescas incluso bajo la nieve.


El programa Kilómetro 0 consolida una transformación productiva en la provincia de Río Negro mediante el funcionamiento de catorce invernaderos estratégicamente distribuidos. Esta red territorial permite asegurar la producción de alimentos de cercanía y reducir drásticamente la huella de carbono generada por los extensos fletes tradicionales.

Al acortar las distancias logísticas entre el punto de cultivo y el consumidor final, el proyecto provincial garantiza que las verduras frescas lleguen a las mesas locales durante los doce meses del año. Este esquema de trabajo logra sortear los históricos desafíos impuestos por las fuertes heladas, las bajas temperaturas y las enormes distancias patagónicas que siempre encarecieron el abastecimiento en la zona.
 

El mapa productivo de la soberanía alimentaria

La iniciativa gubernamental abarca gran parte de la geografía rionegrina con infraestructuras operativas en San Antonio Oeste, Sierra Grande, Guardia Mitre, Río Colorado, Choele Choel, Valcheta, Maquinchao, Pilcaniyeu, Trailacahue, Río Chico y Corralito, sumando además funcionamientos dobles en los distritos de Luis Beltrán y Comallo. Cada establecimiento fue planificado y diseñado de manera específica para responder a las características propias y a las necesidades de su entorno inmediato.

Un caso emblemático de este sostenimiento productivo es el paraje Trailacahue, situado a mil metros sobre el nivel del mar. En ese duro entorno, los productores locales Susana Curilén y Juan Cui Cui logran abastecer de hortalizas a su comunidad y a las áreas aledañas en pleno invierno patagónico, eliminando la dependencia histórica de los productos que debían ser transportados desde cientos de kilómetros.
 

Tecnología aplicada contra las inclemencias del tiempo

Para alcanzar estos niveles de rendimiento continuo, el diseño arquitectónico de los espacios contempló de antemano la extrema variabilidad meteorológica que caracteriza a la región. Según detalló el Secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, los invernaderos cuentan con estructuras especialmente preparadas para soportar las temperaturas bajo cero y las copiosas nevadas de la estepa y la meseta.

Además de la firme resistencia estructural, los recintos incorporan modernos sistemas de riego que optimizan al máximo el uso y cuidado del recurso hídrico. Esta combinación técnica y tecnológica es la que permite sostener la actividad hortícola a pesar de las severas limitantes naturales, proveyendo de manera directa a los mercados locales y garantizando la seguridad alimentaria de las poblaciones pequeñas.
 

Valor agregado, educación y desarrollo comunitario

Más allá del cultivo tradicional de la tierra, el plan fomenta instancias permanentes de capacitación orientadas a la elaboración de conservas, salsas y diversos alimentos manufacturados. Al propiciar esta cadena de valor agregado, los trabajadores multiplican sus oportunidades de comercialización y evitan el desperdicio de los excedentes estacionales que surgen de cada cosecha.

Este modelo de integración comunitaria se refleja claramente en el paraje Pilca Viejo, donde un nuevo establecimiento comenzó a funcionar mediante la articulación entre la Fundación Cruzada Patagónica y la escuela rural local. En este ámbito formativo, los estudiantes, el cuerpo docente y las familias se involucran en la totalidad del ciclo productivo, fusionando el aprendizaje técnico con la labor comunitaria para dinamizar definitivamente la economía en el territorio provincial.

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