sábado 27 de junio de 2026 - Edición Nº2761

Regional | 27 jun 2026

Sequía y producción agropecuaria en Neuquén

Neuquén prorroga la emergencia agropecuaria por la sequía

El Gobierno provincial extendió por seis meses el régimen excepcional ante la persistencia del déficit hídrico, que sigue golpeando a productores rurales, pasturas, ganado y economías del interior.El Gobierno de Neuquén extendió por otros seis meses la emergencia y el desastre agropecuario por sequía, una medida que confirma la gravedad de la crisis hídrica que atraviesa buena parte del territorio provincial.


 

El Gobierno de Neuquén extendió por otros seis meses la emergencia y el desastre agropecuario por sequía, una medida que confirma la gravedad de la crisis hídrica que atraviesa buena parte del territorio provincial.

La prórroga comenzará a regir el 1 de julio y mantendrá vigente el régimen excepcional declarado el año pasado. La medida alcanza a casi toda la provincia, con excepción de los valles irrigados de los departamentos Añelo y Confluencia.
 

El agua, el límite del campo neuquino
 

La decisión se apoya en informes técnicos de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas y del INTA, que advierten sobre precipitaciones por debajo de los valores históricos, baja acumulación de nieve y caudales mínimos en ríos clave como el Neuquén, el Limay y el Collón Curá.

El impacto ya se siente en el campo. La falta de agua reduce la disponibilidad de pasturas naturales, deteriora la vegetación destinada a la alimentación del ganado y condiciona la continuidad de actividades como la ganadería, la agricultura de secano y la forestación.
 

Una emergencia que ya es estructural
 

Con la extensión de la emergencia, los productores afectados podrán mantener el acceso a los beneficios previstos por el sistema provincial de asistencia, siempre que cuenten con el certificado correspondiente. El objetivo oficial es aliviar obligaciones, sostener la actividad y coordinar medidas de mitigación frente a una sequía que dejó de ser un episodio aislado para convertirse en un problema estructural.

La medida expone una tensión de fondo para Neuquén: mientras la provincia concentra buena parte de su agenda pública en el desarrollo energético, el interior productivo sigue dependiendo de una variable cada vez más crítica: el agua. La emergencia agropecuaria no sólo habla del clima; también obliga a discutir infraestructura, planificación hídrica y futuro rural.

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