miércoles 24 de junio de 2026 - Edición Nº2758

Regional | 24 jun 2026

Ola de calor en Europa

Una ola de calor récord golpea a Europa y deja cortes de luz en Francia

El fenómeno, asociado a un bloqueo atmosférico conocido como “Omega”, provocó muertes, cierres de escuelas, demoras ferroviarias y alertas sanitarias en varios países.


Europa occidental atraviesa una ola de calor histórica que ya dejó decenas de muertos, cortes de electricidad, escuelas cerradas, trenes demorados y ciudades enteras bajo alerta sanitaria. El fenómeno golpea con especial fuerza a Francia, Reino Unido, Italia y España, en medio de temperaturas que superaron los 40 grados y marcaron nuevos récords para la región.

En Francia, las autoridades trabajaban para restablecer el servicio eléctrico en miles de hogares afectados por cortes en Bretaña, mientras el país registraba una de las jornadas más calurosas desde que existen mediciones modernas. En la localidad de Pissos, al sudoeste del país, la temperatura alcanzó los 44,3 grados, una marca extrema incluso para una región acostumbrada a episodios de calor intenso.

El impacto sanitario también encendió las alarmas. Las autoridades francesas reportaron al menos medio centenar de muertes vinculadas al calor, entre ellas personas que se ahogaron al intentar refrescarse y dos niños que murieron dentro de un auto. En España, dos adultos mayores fallecieron por golpes de calor, aunque las temperaturas comenzaban a mostrar señales de alivio.
 

Un bloqueo climático que atrapa el calor
 

La ola de calor está asociada a un patrón meteorológico conocido como bloqueo Omega, llamado así por su forma similar a la letra griega. Este fenómeno impide la circulación normal de masas de aire y deja atrapado el calor sobre una misma región durante varios días, intensificando las temperaturas y reduciendo las posibilidades de alivio.

Según el monitoreo climático citado por Reuters, en algunas zonas de Europa las temperaturas llegaron a ubicarse hasta 18 grados por encima de lo normal. La agencia meteorológica francesa comparó las condiciones actuales con la ola de calor de 2003, uno de los episodios más mortales registrados en el continente.

El problema ya no es sólo meteorológico. La crisis climática volvió más frecuentes, prolongados e intensos estos episodios extremos en Europa, una región que se calienta a un ritmo superior al promedio global. Ese cambio convierte cada ola de calor en una prueba de resistencia para los sistemas de salud, transporte, energía y trabajo.
 

Escuelas cerradas, trenes lentos y ciudades bajo alerta
 

En Reino Unido, el servicio meteorológico emitió apenas la segunda advertencia por calor extremo de su historia. Cientos de escuelas cerraron o redujeron horarios, mientras los operadores ferroviarios recomendaron viajar sólo en casos esenciales por las restricciones de velocidad impuestas para proteger las vías.

En Italia, el Ministerio de Salud activó la máxima alerta por calor en 16 ciudades, entre ellas Roma, Florencia, Milán, Turín y Verona. Los meteorólogos anticiparon que el pico podría llegar durante los próximos días, especialmente en el centro y norte del país, con sensaciones térmicas que podrían alcanzar niveles peligrosos por la combinación de calor y humedad.

La vida cotidiana también se vio alterada. En París, la Torre Eiffel y el Museo del Louvre cerraron antes de lo previsto. Algunas firmas de moda modificaron horarios de sus desfiles para evitar las horas más críticas, mientras sectores como la construcción, el comercio y la agricultura adaptaron rutinas. En Francia, algunos productores comenzaron a cosechar de noche para proteger a los trabajadores y reducir riesgos de incendio.

La ola de calor expuso una vez más la vulnerabilidad europea frente a eventos climáticos extremos. Ya no se trata sólo de temperaturas incómodas, sino de una amenaza directa sobre la salud pública, la infraestructura energética y el funcionamiento básico de las ciudades.

 

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