miércoles 17 de junio de 2026 - Edición Nº2751

Regional | 17 jun 2026

Empleo, energía e infraestructura

Río Negro zafa de la caída del empleo, pero el impulso viene de las grandes obras energéticas

En Rio Negro creció el empleo privado formal mientras gran parte del país retrocedió. El dato expone una recuperación concentrada en construcción, oleoducto, gasoducto y proyectos vinculados al GNL.


Mientras gran parte del país muestra señales de deterioro en el mercado laboral formal, Río Negro aparece entre las excepciones. En un video difundido en redes sociales, Juan Gorosito destacó que la provincia logró sostener un crecimiento del empleo privado registrado frente a la caída que atraviesan la mayoría de las jurisdicciones argentinas.

El dato no es menor. En marzo, el empleo privado formal en Río Negro creció 3,2% interanual, apenas por debajo de Neuquén, que registró una suba del 3,3%. La comparación deja a la provincia en una posición favorable dentro de la Patagonia y en contraste con el escenario nacional, donde el empleo registrado volvió a caer.

La lectura, sin embargo, exige precisión. El crecimiento rionegrino no necesariamente marca una recuperación homogénea de toda la economía provincial. Buena parte del impulso aparece vinculada a sectores puntuales: construcción, infraestructura energética, oleoducto, gasoducto, obras asociadas al GNL y desarrollos privados en zonas como Bariloche.

El empleo crece donde avanzan las obras
 

La construcción aparece como una de las actividades que más explica el repunte. El avance de proyectos ligados a Vaca Muerta, el despliegue del oleoducto y la expectativa por el desarrollo gasífero en la costa rionegrina empiezan a mover empleo formal en rubros asociados a obra, logística, servicios técnicos y contratistas.

Ese fenómeno le permite a Río Negro diferenciarse de otras provincias donde el empleo privado sigue golpeado por la caída del consumo, la recesión de sectores tradicionales y la pérdida de dinamismo de pequeñas y medianas empresas.

El punto que introduce Gorosito es políticamente relevante: la provincia puede mostrar un indicador positivo en un contexto nacional adverso. Pero el desafío es transformar ese dato sectorial en una mejora más amplia, capaz de llegar al comercio, los servicios, las pymes, las economías regionales y los salarios.
 

La pregunta por el derrame
 

El crecimiento del empleo formal vinculado a infraestructura energética abre una discusión de fondo para Río Negro. Las grandes obras pueden mejorar la estadística laboral y generar movimiento en determinados sectores, pero todavía queda por verse cuánto de ese impulso se traduce en actividad cotidiana para las ciudades.

La diferencia entre empleo de obra y desarrollo sostenido es clave. Una cosa es que el oleoducto, el gasoducto o el GNL generen puestos durante etapas de construcción; otra distinta es que esas inversiones consoliden proveedores locales, fortalezcan empresas rionegrinas y dejen capacidades instaladas una vez finalizados los trabajos principales.

Ahí aparece la tensión central del momento económico provincial. Río Negro empieza a ubicarse como plataforma energética y logística de proyectos de escala nacional, pero sus pymes y comercios todavía reclaman señales más concretas de derrame. El empleo crece, sí, pero el interrogante es si ese crecimiento quedará concentrado en la obra o si podrá convertirse en un ciclo más amplio de desarrollo regional.

El dato destacado por permite mostrar una buena noticia en medio de un mercado laboral difícil. También obliga a mirar la letra chica: la provincia zafa de la caída, pero por ahora lo hace empujada por grandes inversiones. La próxima discusión será quién captura ese movimiento y cuánto queda efectivamente en el territorio.

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