sábado 06 de junio de 2026 - Edición Nº2740

Regional | 6 jun 2026

Sera en Villa Dominico

Máximo y Kicillof reactivan puentes por el velorio del Indio Solari en Avellaneda

La muerte de Carlos “Indio” Solari generó un impacto político inesperado. Mientras el Gobierno nacional quedó envuelto en una controversia por su reacción inicial, el fallecimiento del líder de Los Redondos acercó nuevamente a Máximo Kirchner y Axel Kicillof, que retomaron contactos para organizar la despedida del músico y contener el efecto político del acontecimiento.


La muerte de Carlos “Indio” Solari no sólo provocó una conmoción cultural y emocional en la Argentina. También abrió un capítulo político que expuso reflejos, tensiones y oportunidades dentro de un escenario atravesado por la fragmentación opositora y las dificultades del oficialismo nacional para interpretar fenómenos de fuerte arraigo popular.

Desde las primeras horas posteriores al fallecimiento del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, dirigentes del peronismo comenzaron a moverse para acompañar a la familia y organizar una despedida a la altura de una figura que trascendió generaciones. En ese contexto, Máximo Kirchner y Axel Kicillof retomaron el diálogo político en torno a la logística y organización del velorio, en un gesto que no pasó desapercibido dentro del universo peronista.
 

La reacción del Gobierno y el costo político

La Casa Rosada quedó rápidamente bajo presión tras las primeras respuestas oficiales frente a la muerte del músico. La negativa inicial del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a habilitar el Congreso para una despedida institucional generó cuestionamientos entre seguidores del artista y sectores de la oposición.

A esa situación se sumaron los incidentes registrados durante las concentraciones espontáneas de fanáticos en distintos puntos del país. Las imágenes de operativos policiales sobre grupos de seguidores alimentaron críticas hacia el Gobierno y fortalecieron la percepción de una desconexión cultural entre el oficialismo libertario y un sector importante de la sociedad.

Frente a ese escenario, comenzaron a trascender gestiones para poner a disposición espacios alternativos para el velorio, entre ellos Tecnópolis. Sin embargo, la falta de contacto fluido con el entorno familiar del músico limitó la capacidad de reacción oficial y dejó margen para que otros actores políticos ocuparan el centro de la escena.
 

El peronismo encuentra un punto de encuentro

La muerte del Indio apareció en un momento delicado para el peronismo bonaerense. Las tensiones entre el sector que responde a Máximo Kirchner y el encabezado por Axel Kicillof habían marcado buena parte de la agenda política de los últimos meses.

Sin embargo, el fallecimiento de una figura de semejante peso simbólico generó un movimiento distinto. El líder de La Cámpora se acercó al domicilio del músico en Parque Leloir para acompañar a la familia y ofrecer colaboración. Paralelamente, el gobierno bonaerense puso a disposición recursos logísticos y operativos para garantizar una despedida masiva y ordenada.

La coordinación entre ambos espacios reabrió canales de diálogo que venían debilitados. En el peronismo interpretan que la dimensión emocional del acontecimiento obligó a bajar tensiones y priorizar una respuesta política común frente a un hecho que movilizó a millones de argentinos.
 

El vínculo político del Indio con el kirchnerismo

Aunque durante gran parte de su trayectoria evitó integrarse formalmente a estructuras partidarias, Carlos Solari mantuvo durante años una relación de cercanía con referentes del kirchnerismo. Su vínculo con Cristina Fernández de Kirchner fue creciendo con el tiempo y quedó reflejado en encuentros públicos y fotografías que tuvieron amplia repercusión.

Dentro del universo kirchnerista recuerdan especialmente una definición política del músico que se volvió recurrente en los últimos años. “Dicen que soy K. Y sí, soy un poco kirchnerista, como soy un poco peronista y un poco comunista y un poco socialista; lo que no soy es neoliberal”, afirmó en una de sus entrevistas más citadas.

Esa identificación ideológica parcial, aunque nunca orgánica, contribuyó a que amplios sectores del peronismo lo incorporaran como una referencia cultural cercana. Por eso, su muerte fue interpretada también como la despedida de una voz que durante décadas expresó críticas al poder económico, al neoliberalismo y a distintos procesos políticos de la Argentina contemporánea.
 

Una despedida masiva con impacto político

La organización del velorio en Avellaneda anticipa una movilización multitudinaria. El operativo involucra áreas de seguridad, salud y transporte de la provincia de Buenos Aires y del municipio gobernado por Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes que tomó protagonismo en la coordinación de la despedida.

Mientras miles de seguidores participaron de banderazos y homenajes espontáneos en distintos puntos del país, el peronismo observó cómo la figura del Indio volvió a funcionar como un elemento aglutinador de identidades populares, culturales y políticas que habitualmente conviven bajo tensiones permanentes.

Por eso, más allá del dolor por la pérdida de uno de los mayores íconos del rock nacional, varios dirigentes leen que el impacto emocional de su muerte puede convertirse en un punto de inflexión para reordenar relaciones internas. En un escenario político atravesado por disputas de liderazgo, la despedida del Indio terminó abriendo un inesperado espacio de acercamiento entre sectores que hasta hace pocos días parecían irreconciliables.

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