miércoles 03 de junio de 2026 - Edición Nº2737

Regional | 3 jun 2026

Rutas 22 y 151: Weretilneck llevó a Nación las condiciones para aceptar el traspaso

Río Negro exige obras, documentación y garantías antes de asumir el manejo de las rutas nacionales 22 y 151.


El gobernador Alberto Weretilneck volvió a llevar a Nación el reclamo de Río Negro por el eventual traspaso de las rutas nacionales 22 y 151. En una reunión con el titular de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy, el mandatario provincial insistió en que la transferencia solo podrá avanzar si antes quedan resueltas las condiciones técnicas, legales y presupuestarias que exige la Provincia.

El encuentro se realizó en Buenos Aires y no dejó definiciones concretas ni plazos cerrados. Sin embargo, permitió ratificar que el proceso seguirá abierto y que el gobierno rionegrino no aceptará asumir la operación de ambas rutas sin documentación completa, obras pendientes encaminadas y garantías sobre los contratos en conflicto.

Weretilneck estuvo acompañado por el ministro de Obras Públicas, Alejandro Echarren, y el director de Vialidad Provincial, Raúl Grün. La delegación provincial llevó un informe sobre el estado de situación de las rutas y un detalle de los requerimientos que considera indispensables antes de avanzar hacia cualquier convenio de transferencia.
 

La Ruta 22 como eje del reclamo
 

El punto más sensible sigue siendo la Ruta 22, una vía estratégica para el Alto Valle y para la conexión con Neuquén. La Provincia reclama que Nación concluya la doble vía y neutralice los conflictos judiciales vinculados a contratos pendientes antes de delegar el manejo del corredor.

“Seguimos trabajando”, afirmó Echarren, al remarcar que Río Negro busca un esquema vial integral para el Alto Valle. Esa mirada incluye no solo la Ruta 22, sino también los accesos a ciudades como General Roca y Cipolletti, además de la vinculación regional con la provincia neuquina.

La respuesta de Vialidad Nacional fue limitada. Campoy escuchó los planteos, pero no avanzó en compromisos de fondo. Según la lectura provincial, muchas de las respuestas dependen de decisiones presupuestarias y políticas que exceden al organismo vial y deben resolverse en Economía y en la Casa Rosada.

La única definición concreta fue la ratificación del expediente administrativo para reparar el puente de la Ruta 22 sobre el río Colorado, cuyo deterioro había sido advertido por el gobierno provincial en marzo. La obra había quedado bajo incertidumbre después de conocerse recortes presupuestarios y afectación de partidas viales.
 

Un traspaso todavía condicionado
 

El marco general para la transferencia fue abierto por el decreto nacional 256, publicado a mediados de abril, que habilitó la posibilidad de delegar en varias provincias las concesiones de obra pública por peaje sobre rutas nacionales ubicadas en sus jurisdicciones.

Desde el inicio, Echarren advirtió que la norma dejaba demasiadas cuestiones técnicas y legales sin resolver. Por eso, la Provincia condiciona cualquier aceptación a la firma de convenios específicos que definan mecanismos, responsabilidades, financiamiento y estado real de las obras.

La exigencia central es que la autovía de la Ruta 22 se termine como estaba prevista: en formato “dos más dos”, es decir, dos carriles por sentido. El gobierno rionegrino rechaza una finalización reducida a “uno más uno”, con un solo carril por dirección, porque considera que no resolvería los problemas de seguridad, tránsito y desarrollo regional.

La reunión con Campoy sirvió, sobre todo, para ordenar información y sostener la negociación con otros actores nacionales. En ese tablero, Weretilneck buscará avanzar también con el ministro del Interior, Diego Santilli, uno de sus interlocutores más directos dentro del gobierno libertario.

El traspaso de las rutas 22 y 151 todavía está lejos de cerrarse. Para Nación, la delegación vial forma parte de una estrategia de ajuste y descentralización de responsabilidades. Para Río Negro, solo puede aceptarse si llega acompañada de obras, recursos y garantías suficientes. En el medio, el Alto Valle sigue esperando una definición sobre una infraestructura que condiciona su circulación, su producción y su vínculo diario con Neuquén.

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