lunes 01 de junio de 2026 - Edición Nº2735

Regional | 1 jun 2026

Crisis climática y ajuste ambiental

Incendios en Patagonia: el peor verano en 60 años expone el recorte en áreas protegidas

Greenpeace estimó 60.845 hectáreas quemadas y cuestionó los recortes en programas de áreas protegidas.


Los incendios forestales que atravesaron la Patagonia entre octubre de 2025 y marzo de 2026 fueron los más devastadores de los últimos 60 años, según un relevamiento de Greenpeace basado en imágenes satelitales. El informe estimó que el fuego consumió 60.845 hectáreas de bosques en Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Río Negro, una superficie equivalente a casi tres veces la Ciudad de Buenos Aires.

El dato marca un salto abrupto frente a las temporadas anteriores. De acuerdo con la organización ambientalista, el área afectada duplicó las 31.722 hectáreas quemadas durante el período previo y fue diez veces superior al promedio registrado entre 2022 y 2024.

La provincia más golpeada fue Chubut, con 60.304 hectáreas afectadas. Muy lejos quedaron Santa Cruz, con 290 hectáreas; Neuquén, con 238; y Río Negro, con apenas 13. La concentración territorial del daño no reduce su gravedad regional: expone la vulnerabilidad creciente de la cordillera frente a temporadas más secas, temperaturas elevadas y focos de fuego de rápida expansión.
 

Bosques protegidos bajo presión
 

Entre los incendios más severos se ubicaron los registrados en el Parque Nacional Los Alerces y en la zona de El Turbio, en Chubut, además de focos que afectaron sectores del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz. No se trata solo de hectáreas perdidas, sino de ecosistemas de alto valor ambiental, con bosques nativos en buen estado de conservación y áreas protegidas que cumplen un rol clave en la biodiversidad patagónica.

También hubo incendios en Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén, donde las llamas avanzaron sobre bosques, plantaciones, viviendas e infraestructura. La temporada dejó así una señal doble: el fuego ya no amenaza únicamente a zonas naturales aisladas, sino también a comunidades cordilleranas cada vez más expuestas.

Desde Greenpeace vinculan la magnitud de los incendios con la profundización de la crisis climática. El aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y los eventos meteorológicos extremos generan condiciones más favorables para incendios de alta intensidad.

“El consenso científico viene alertando sobre la crisis climática en la que nos encontramos, que agrava las sequías y provoca un incremento de los incendios forestales”, sostuvo Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de la organización.
 

Recortes, prevención y leyes ambientales
 

El informe aparece en un contexto político delicado. Mientras los incendios patagónicos alcanzaron niveles históricos, el Gobierno nacional redujo en más de $2.500 millones los programas vinculados con la conservación y administración de áreas protegidas de Parques Nacionales.

Entre los parques alcanzados por los recortes figuran Nahuel Huapi, Lanín, Los Glaciares y Los Alerces, todos ubicados en regiones expuestas al riesgo de incendios. Para las organizaciones ambientales, esa decisión debilita la capacidad de prevención, respuesta temprana y conservación en zonas donde el cambio climático ya está elevando el nivel de amenaza.

Greenpeace también advirtió sobre posibles modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego y a la Ley de Bosques, al considerar que cualquier flexibilización podría reducir la protección de ecosistemas nativos en un momento crítico.

La organización reclama más brigadistas, equipamiento, infraestructura y campañas de prevención. También insiste en avanzar con la erradicación progresiva de pinos exóticos en municipios y áreas protegidas, ya que esas especies favorecen la propagación del fuego y dificultan la recuperación de los bosques nativos.

Según estimaciones internacionales citadas por la entidad, cerca del 95% de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea por negligencia, accidentes o acciones intencionales. Por eso, Greenpeace impulsa además una campaña para incorporar penas de prisión para quienes provoquen incendios forestales o desmontes ilegales. La iniciativa ya reunió más de 300 mil adhesiones.

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