jueves 21 de mayo de 2026 - Edición Nº2724

Nacional | 21 may 2026

Giro en la causa Cuadernos

Cristina Kirchner: un testigo dijo que firmó una falsa declaración en Cuadernos

Julio César Silva, encargado del edificio donde vivía Cristina Kirchner, se desdijo ante el Tribunal Oral y aseguró que firmó una declaración falsa.


La causa Cuadernos sumó una declaración de alto impacto judicial y político. Julio César Silva, encargado del edificio donde vivía Cristina Kirchner en Juncal y Uruguay, se desdijo ante el Tribunal Oral de una parte central de su declaración durante la instrucción y afirmó que en 2018 firmó algo que no era cierto.

“Firmé algo que no era cierto. Yo no dije que iba con bolsos y valijas”, declaró Silva al referirse a su testimonio anterior sobre Daniel Muñoz, exsecretario privado de los Kirchner. Luego fue más lejos: “Cometí un delito y lo acepto, no estaba de acuerdo, firmé algo que no ocurrió”.

 



 

El testimonio que sacudió la audiencia

La declaración sorprendió a las partes porque no solo modificó lo que había dicho durante la instrucción de la causa, sino que además denunció presiones dentro del juzgado que entonces encabezaba Claudio Bonadio.

Silva relató que, cuando fue a declarar en 2018, se sintió intimidado. Según dijo, le indicaron que debía declarar “todo” y le pidieron que “pensara en sus hijas”. Ante una pregunta directa sobre si se sintió amenazado, respondió que sí.

“Me sentí mal”, afirmó.

El testimonio vuelve a poner en discusión uno de los puntos más sensibles del expediente: cómo se construyeron algunas declaraciones durante la etapa de instrucción y bajo qué condiciones declararon testigos clave.

 

De los bolsos a un portafolio

Durante la instrucción de la causa, Silva había declarado que vio a Daniel Muñoz entrar y salir con bolsos. Ahora, ante el tribunal, corrigió esa versión y sostuvo que el exsecretario de los Kirchner solía circular con un portafolio y, en alguna ocasión, con un bolsito de mano.

La diferencia no es menor. En una causa atravesada por relatos sobre bolsos, dinero y presuntas maniobras de corrupción, el cambio en la declaración de un testigo que estuvo vinculado al edificio de Cristina Kirchner puede tener peso sobre la valoración probatoria del expediente.

Silva no intentó minimizar la contradicción. Admitió directamente que había firmado una declaración falsa y asumió la gravedad de lo ocurrido.

 

El allanamiento al departamento de Cristina

El encargado también reconstruyó un episodio ocurrido durante el allanamiento al departamento de Cristina Kirchner, ordenado por Bonadio.

Según relató, escuchó una conversación telefónica entre el comisario a cargo del operativo y el juez. El policía habría informado que el procedimiento debía darse por terminado porque no se había encontrado nada. Silva afirmó que, del otro lado del teléfono, escuchó gritos de Bonadio exigiendo que siguieran buscando.

“Señor Bonadio, el allanamiento se da por terminado, no hay nada”, habría dicho el comisario, según el testigo. Y agregó que escuchó que el juez respondió: “No. Hasta que no encuentren algo se quedan hasta mañana”.

El relato generó cruces dentro de la audiencia, especialmente cuando se buscó precisar cómo había escuchado esa conversación. Silva insistió en que Bonadio hablaba “a los gritos” y que pudo oírlo con claridad.

 

Una declaración que reabre preguntas

El testimonio de Silva no borra por sí solo la causa Cuadernos ni define el resultado del juicio. Pero sí introduce una pregunta incómoda sobre la etapa de instrucción: si un testigo afirma que fue presionado, que firmó algo falso y que se sintió amenazado en el juzgado, el expediente queda obligado a revisar el modo en que se obtuvieron ciertas declaraciones.

La causa Cuadernos ya venía atravesada por discusiones sobre su origen, los cuadernos atribuidos al chofer Oscar Centeno, la entrega del material al periodista Diego Cabot, el rol del fiscal Carlos Stornelli y las decisiones tomadas por Bonadio durante la investigación.

La nueva declaración no aparece entonces como un episodio aislado. Se suma a una serie de cuestionamientos sobre la arquitectura judicial de uno de los expedientes más importantes de los últimos años.

 

El impacto político

El caso tiene una carga política inevitable. Para el kirchnerismo, este tipo de testimonios refuerza la idea de que la causa fue impulsada con irregularidades y presión judicial. Para quienes sostienen la acusación, la declaración de un testigo deberá ser evaluada dentro del conjunto de pruebas del expediente.

Lo cierto es que el giro de Silva introduce un elemento difícil de ignorar: un testigo admitió ante el tribunal que mintió en la instrucción y denunció presiones vinculadas al juzgado de Bonadio.

En una causa construida en buena medida sobre testimonios, arrepentidos y reconstrucciones documentales, esa frase pesa. Y obliga a mirar no solo qué se investigó, sino también cómo se investigó.

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