lunes 18 de mayo de 2026 - Edición Nº2721

Nacional | 18 may 2026

Salto energético

La expansión de Vaca Muerta eleva la demanda laboral y revela falta de técnicos

La expansión petrolera proyecta una fuerte demanda laboral. El crecimiento expone una pregunta clave: si el país está formando a tiempo los perfiles técnicos necesarios.


La expansión de Vaca Muerta vuelve a instalar una de las grandes promesas de la economía argentina: empleo, inversiones y dólares. Pero detrás del entusiasmo por el crecimiento energético aparece un problema menos cómodo para el Gobierno y para el sector privado: la industria necesitará alrededor de 40.000 nuevos trabajadores en los próximos cuatro años y no está claro si el país cuenta con suficientes perfiles técnicos para cubrir esa demanda.

El dato surge en medio del crecimiento de la producción de hidrocarburos no convencionales en la cuenca neuquina, que ya concentra buena parte de la apuesta energética nacional. Según estimaciones del sector, la demanda laboral estará impulsada por nuevas inversiones, obras de infraestructura, perforación, transporte, logística y proyectos vinculados a la exportación.

 

Los perfiles que busca Vaca Muerta

La demanda no se limita a ingenieros petroleros. El crecimiento de la actividad requiere operarios, técnicos, choferes, soldadores, electricistas, mecánicos, electromecánicos, especialistas en seguridad e higiene, logística, mantenimiento y personal de obra. También se proyectan búsquedas para áreas administrativas, hotelería, catering y servicios vinculados al crecimiento de las ciudades cercanas a los yacimientos.

En términos salariales, el sector aparece como uno de los más atractivos del mercado laboral argentino. Los ingresos más bajos informados para determinados perfiles rondan los $2.900.000 mensuales, mientras que puestos operativos con esquemas de trabajo específicos pueden llegar a $7.000.000 netos. En perfiles de ingeniería, mantenimiento o conducción operativa, las cifras pueden ser incluso superiores, dependiendo de la experiencia, el régimen de trabajo y la empresa contratante.

 

La promesa laboral también expone un problema estructural

El crecimiento de Vaca Muerta abre una oportunidad concreta en un país golpeado por salarios deteriorados y empleo informal. Sin embargo, también deja a la vista una deuda histórica: la falta de planificación sostenida en formación técnica, infraestructura educativa y articulación entre Estado, empresas y sindicatos.

La industria necesita trabajadores especializados, pero esos perfiles no se forman de un día para el otro. Por eso, en Neuquén ya se impulsan capacitaciones gratuitas, becas y programas acelerados para preparar mano de obra vinculada al petróleo, el gas y los servicios asociados.

 

El Gobierno mira a Vaca Muerta como motor de dólares

Para la administración nacional, Vaca Muerta es una pieza clave dentro de su estrategia económica. La apuesta oficial está puesta en aumentar exportaciones energéticas, atraer inversiones y convertir al sector en una fuente estable de divisas. En ese marco, YPF presentó un proyecto petrolero de US$25.000 millones bajo el régimen de grandes inversiones, orientado a acelerar el desarrollo de la formación no convencional.

La expectativa oficial es que el boom energético ayude a ordenar las cuentas externas y reduzca la dependencia de otros sectores exportadores. Pero el desafío es que ese crecimiento no quede reducido a una promesa macroeconómica: también deberá traducirse en empleo registrado, capacitación real, desarrollo regional y mejores condiciones de vida en las zonas que sostienen la actividad.

 

Entre la oportunidad y la advertencia

Vaca Muerta puede convertirse en uno de los grandes motores laborales de los próximos años. Pero la demanda de 40.000 trabajadores también funciona como advertencia: si la expansión energética avanza más rápido que la formación de mano de obra, Argentina podría encontrarse con inversiones millonarias, salarios altos y vacantes difíciles de cubrir.

El boom petrolero, entonces, no solo medirá la capacidad del país para producir más energía. También pondrá a prueba si existe una política seria para transformar esa riqueza en trabajo calificado, oportunidades federales y desarrollo sostenido.

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