viernes 08 de mayo de 2026 - Edición Nº2711

Nacional | 8 may 2026

Minería y negocios

Mesa Federal Minera: el Gobierno acelera la agenda del cobre y el litio

Nación reunió a gobernadores y empresarios en San Juan para impulsar inversiones mineras bajo el RIGI.


El Gobierno nacional lanzó en San Juan la Mesa Federal Minera, un nuevo espacio de articulación entre Nación, provincias y empresas para acelerar inversiones en la actividad minera, con foco en sectores estratégicos como el cobre y el litio. La presentación se realizó en el marco de la Expo San Juan Minera 2026 y fue encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

El encuentro reunió a gobernadores, funcionarios nacionales, legisladores, empresarios y representantes sindicales. Entre los mandatarios presentes estuvieron Marcelo Orrego, de San Juan; Raúl Jalil, de Catamarca; Carlos Sadir, de Jujuy; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Martín Llaryora, de Córdoba; y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe.

 

Minería, RIGI y seguridad jurídica

El eje del encuentro fue claro: convertir el potencial geológico argentino en inversiones concretas. Para eso, el Gobierno busca apoyarse en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), la promesa de estabilidad normativa y eventuales cambios regulatorios, entre ellos los vinculados a la Ley de Glaciares.

Según datos difundidos durante la jornada, el RIGI ya reúne proyectos mineros por alrededor de US$42.000 millones, de los cuales seis fueron aprobados por más de US$7.188 millones. Las proyecciones oficiales apuntan a que las exportaciones mineras puedan alcanzar los US$20.000 millones hacia 2035.

La minería aparece así como una de las apuestas centrales del modelo económico libertario: atraer capitales, ampliar exportaciones y consolidar una matriz productiva basada en recursos naturales estratégicos.

 

Karina Milei comparó a Argentina con Chile

Durante su exposición, Karina Milei sostuvo que Argentina tiene un enorme potencial minero, pero que no logró aprovecharlo por “impericia” o por decisiones ideológicas de gobiernos anteriores. También comparó el desempeño local con el de Chile, al señalar que el país vecino exportó en 2023 más de US$50.000 millones, mientras Argentina rondó los US$4.000 millones.

La comparación funcionó como argumento político para justificar el giro oficial: menos trabas, más previsibilidad para las empresas y una agenda minera más agresiva. Pero también abre una discusión sensible: si el modelo argentino debe limitarse a copiar la expansión extractiva regional o si puede construir una minería con mayores exigencias ambientales, encadenamientos productivos locales y control público efectivo.

 

Los gobernadores buscan empleo e inversiones

El gobernador sanjuanino Marcelo Orrego planteó que Nación y provincias trabajan para poner a la minería como uno de los motores del país. Además, pidió que las empresas empiecen a concretar proyectos para que las inversiones se traduzcan en empleo genuino.

La presencia de mandatarios de distintos signos políticos muestra que la minería se convirtió en una agenda transversal. Provincias con cobre, litio, oro o potencial metalífero buscan captar inversiones en un contexto de caída de fondos nacionales, restricciones fiscales y necesidad de generar divisas.

Ese consenso, sin embargo, no elimina las tensiones. La expansión minera exige resolver discusiones sobre agua, glaciares, licencias sociales, regalías, proveedores locales, empleo provincial y mecanismos de control ambiental.

 

El Gobierno busca mostrar gestión en medio de la interna

El lanzamiento también tuvo una lectura política. La presentación de la Mesa Federal Minera se dio mientras el Gobierno atraviesa tensiones internas y un fuerte desgaste por el caso Manuel Adorni, investigado por presuntas inconsistencias patrimoniales. En ese contexto, la foto de Karina Milei con gobernadores y empresarios buscó mostrar capacidad de gestión y ordenamiento de una agenda productiva.

Para la Casa Rosada, la minería permite exhibir una narrativa positiva: inversiones, dólares, empleo y desarrollo federal. Pero el desafío será que esa promesa no quede reducida a anuncios o a beneficios para grandes compañías sin impacto suficiente en las economías locales.

 

El sector empresario habla de “momento bisagra”

Desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), su presidente Roberto Cacciola sostuvo que el país atraviesa un “momento bisagra” para la actividad, apoyado en el ordenamiento macroeconómico, el RIGI y los cambios regulatorios. La señal empresaria es clara: el sector ve una ventana política para avanzar con proyectos demorados.

La pregunta es quién captura el valor de esa oportunidad. Si la minería se expande sin una estrategia de desarrollo local, puede generar divisas pero dejar escaso agregado industrial. Si, en cambio, se combina con proveedores nacionales, tecnología, empleo calificado y controles ambientales robustos, podría convertirse en una política productiva de largo plazo.

 

Una agenda estratégica, pero cargada de riesgos

El cobre y el litio son minerales centrales para la transición energética global. Argentina tiene recursos, provincias interesadas y empresas dispuestas a invertir. Pero el salto minero también necesita legitimidad social.

El Gobierno apuesta a la seguridad jurídica y a la desregulación como llaves para atraer capitales. El riesgo es que esa velocidad termine debilitando controles ambientales o reduciendo la capacidad del Estado para ordenar el desarrollo territorial.

La Mesa Federal Minera nace, entonces, como una herramienta de coordinación política y empresarial. Su éxito no debería medirse solo por la cantidad de dólares anunciados, sino por la calidad del modelo que deje: empleo real, proveedores locales, transparencia, cuidado ambiental y beneficios concretos para las provincias.

Porque una Argentina minera puede ser una oportunidad. Pero sin control público y sin licencia social, también puede convertirse en otro ciclo extractivo donde el territorio pone los recursos y otros se quedan con la mayor parte del valor.

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