lunes 04 de mayo de 2026 - Edición Nº2707

Regional | 4 may 2026

Ajuste en servicios estatales

Correo Argentino cierra oficinas y reduce su planta en Neuquén y Río Negro

La empresa estatal inició un plan de retiros voluntarios y el cierre de sucursales en pequeñas localidades, afectando el servicio postal en la región.


La empresa estatal Correo Argentino avanzó esta semana con un drástico plan de reestructuración que impacta directamente en la operatividad de sus servicios en la región. El desmantelamiento de sucursales estratégicas en Neuquén y Río Negro marca el inicio de un proceso de desinversión que busca reducir significativamente los costos operativos del organismo. La medida generó una profunda preocupación en las comunidades afectadas, donde el servicio postal cumple un rol social determinante.

Esta política de ajuste se enmarca en una directriz nacional que contempla el cierre de sedes con baja densidad de transacciones y el lanzamiento de un programa masivo de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas. La decisión de la intervención central pone en riesgo la presencia del Estado en zonas rurales y pueblos pequeños, donde no existen alternativas privadas para el envío de correspondencia. Los pobladores locales advierten que la medida vulnera derechos básicos de conectividad.

 

Impacto territorial en las provincias de la región

En el territorio de Río Negro, el impacto ha sido inmediato con la confirmación del cese de actividades en oficinas de localidades como Fernández Oro, Cervantes, Chimpay y Mainqué. En estas ciudades, los empleados ya fueron notificados del cierre de las puertas y de la reubicación de las tareas hacia cabeceras departamentales más grandes. Esta situación obliga a los vecinos a trasladarse decenas de kilómetros para realizar trámites básicos o retirar paquetería.

Por el lado de Neuquén, la situación es similarmente crítica en el interior profundo de la provincia. Se han reportado cierres de sucursales en Aluminé, Las Ovejas, El Huecú, Tricao Malal y Loncopué, zonas donde la geografía y el clima invernal vuelven indispensable la presencia del correo oficial. El vaciamiento de estas dependencias no solo afecta el flujo comercial, sino que también dificulta el acceso a la comunicación de los pobladores más aislados del territorio.

 

Retiros voluntarios y cuestionamientos gremiales

La conducción de Correo Argentino busca reducir su plantilla de 16.000 empleados a un número cercano a los 12.000 a través de una oferta de retiros voluntarios. Los gremios del sector, como FOECYT y AATRAC, denunciaron que en muchos casos estas ofertas funcionan como una forma de presión ante la amenaza de despidos directos. La falta de un plan de contingencia para las zonas que quedan sin atención física ha motivado quejas formales por parte de las organizaciones sindicales.

En relación con el alcance social de la medida, los secretarios generales de los gremios de correos en la región manifestaron la gravedad del conflicto ante el avance de los recortes. "Esto no es una reestructuración operativa, es el desmantelamiento de un servicio social básico para los pueblos del interior", expresaron los representantes de los trabajadores. Esta declaración sintetiza el malestar de un sector que advierte sobre la pérdida de soberanía logística en la Patagonia.

 

Consecuencias logísticas y sociales para el interior

La desaparición de la estafeta postal en los pueblos pequeños tiene un efecto dominó sobre otras actividades económicas regionales. Muchos emprendedores locales dependen del correo oficial para la distribución de sus productos a precios accesibles, y su eliminación encarece los costos de logística de manera prohibitiva. La vulnerabilidad de los jubilados y beneficiarios de programas sociales es máxima, ya que en muchas localidades el correo era el único centro de pagos disponible.

Hacia el futuro, el panorama para el servicio de Correo Argentino en la región es de una incertidumbre total mientras se ejecutan las medidas de achique. Mientras el Gobierno nacional defiende el ajuste para equilibrar las cuentas de la empresa, las juntas vecinales y los intendentes preparan petitorios para exigir la permanencia de las oficinas. La Patagonia enfrenta el desafío de no quedar desconectada por un plan de ajuste que parece ignorar las distancias y necesidades del interior argentino.

 

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