sábado 02 de mayo de 2026 - Edición Nº2705

Regional | 2 may 2026

Infraestructura

Pesatti impulsa un tren entre San Antonio Este y Vaca Muerta

El vicegobernador envió a la Legislatura un anteproyecto para crear una unidad de gestión que avance en un corredor ferroviario clave para energía, exportaciones y producción.


El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, puso sobre la mesa una de esas ideas que, si prosperan, pueden cambiar la escala de una provincia: impulsar un corredor ferroviario entre el Puerto de San Antonio Este y el área de influencia de Vaca Muerta. El anteproyecto de ley ya fue enviado a la Comisión de Asuntos Económicos de la Legislatura y propone la creación de una Unidad de Gestión político-técnica que se encargue de avanzar en el diseño de la traza y en la planificación del proyecto.

 

La apuesta no es menor. Detrás del anuncio hay una discusión que Río Negro viene arrastrando desde hace años: cómo integrarse de manera más inteligente a los grandes flujos de energía, exportación y producción sin depender exclusivamente de una infraestructura vial más cara, más lenta y cada vez más exigida.

Un tren para bajar costos y ganar escala

Pesatti presentó la iniciativa como una respuesta concreta a uno de los problemas estructurales de la provincia: el costo logístico. Según planteó, la competitividad rionegrina, tanto en el plano energético como en el productivo, depende en gran medida de su capacidad para mover cargas con mayor eficiencia y menor costo.

En esa lógica, el corredor ferroviario aparece como una pieza estratégica. No solo por lo que podría aportar a la conexión con Vaca Muerta, sino también porque permitiría repensar el vínculo entre producción, transporte y salida exportadora a través del puerto de San Antonio Este. En otras palabras, el proyecto no se agota en una obra de transporte: busca reordenar una parte del mapa económico regional.

Vaca Muerta como oportunidad, pero no solo para un sector

Uno de los puntos más interesantes del planteo de Pesatti es que intenta correrse de una mirada puramente extractiva. En sus fundamentos, el vicegobernador sostiene que el desarrollo de Vaca Muerta no debería traducirse únicamente en beneficios para el sector energético, sino en una plataforma más amplia de crecimiento para toda la región.

Ahí aparece una discusión política de fondo: cómo evitar que una oportunidad de escala nacional termine funcionando como un enclave desconectado del resto de la economía provincial. Pesatti plantea que la infraestructura ferroviaria puede servir justamente para eso, para vincular la expansión exportadora con un proceso de desarrollo más equilibrado y con impacto sobre otras actividades.

Un proyecto con lectura federal

El anteproyecto también incorpora una dimensión interprovincial. Pesatti remarcó que la propuesta contempla la participación de Neuquén, con la idea de asumir que Vaca Muerta excede por mucho los límites administrativos de una sola provincia. Esa lectura refuerza el carácter federal del proyecto y lo ubica en un terreno más ambicioso: el de las soluciones logísticas compartidas para activos estratégicos de escala nacional.

Esa mirada no es casual. En una etapa en la que el país discute cómo transformar recursos naturales en dólares, infraestructura y desarrollo, la logística dejó de ser un tema secundario. Y Río Negro sabe que, si no logra posicionarse con obras concretas, corre el riesgo de mirar desde afuera un proceso que sucede muy cerca pero cuyos beneficios podrían quedar concentrados en otros territorios.

Energía, puerto y producción tradicional

Pesatti también buscó evitar que el proyecto quede encapsulado en el entusiasmo por la energía. En su exposición, remarcó que sectores históricos como la fruticultura también deberían verse alcanzados por una mejora de esta escala. El mensaje es claro: si la provincia va a discutir una obra de esta magnitud, el desafío no debería ser solo acompañar el boom de Vaca Muerta, sino usarlo como palanca para fortalecer el conjunto del entramado productivo rionegrino.

Ahí está, probablemente, el punto más político del planteo. La obra puede leerse como una apuesta ferroviaria, pero también como una forma de discutir qué modelo de desarrollo quiere construir Río Negro en los próximos años y quiénes van a quedar adentro o afuera de esa transformación.

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