miércoles 29 de abril de 2026 - Edición Nº2702

Nacional | 29 abr 2026

Tensión social

La CGT marcha a Plaza de Mayo y el Gobierno prepara un fuerte operativo de seguridad

La movilización será este jueves 30 de abril, en la previa del Día del Trabajador, con reclamos contra la situación económica y la reforma laboral.


La CGT se movilizará este jueves 30 de abril a Plaza de Mayo y el Gobierno ya trabaja en un amplio operativo de seguridad para intentar contener la protesta sin que escale la tensión en la calle. La convocatoria, prevista desde las 15, se realizará en la previa del Día del Trabajador y estará atravesada por reclamos contra la situación económica, la reforma laboral y el deterioro del clima social.

En la Casa Rosada buscan bajarle dramatismo a la marcha, pero al mismo tiempo admiten preocupación por el escenario que puede abrirse si se combinan malestar sindical, presencia masiva en el centro porteño y una intervención fuerte de las fuerzas federales. Por eso, el diseño del operativo apunta más a ordenar y contener que a forzar una confrontación directa.

Un operativo para evitar choques en Plaza de Mayo

Según fuentes oficiales, el despliegue incluirá vallado en la zona de Plaza de Mayo, cortes de circulación en los alrededores, controles en los ingresos a la Ciudad y la participación de alrededor de 1.000 efectivos, en coordinación con el gobierno porteño. También intervendrá la CNRT en los accesos.

La idea oficial es reducir al mínimo el contacto directo entre las columnas sindicales y las fuerzas de seguridad. Ese criterio empezó a consolidarse a mediados de 2025, después de episodios de violencia registrados en otras protestas, y se sostiene ahora como forma de evitar imágenes de represión o choques abiertos en una movilización de alto voltaje político.

El operativo quedará bajo un comando unificado que coordinará a Gendarmería, Policía Federal, Prefectura y Policía Aeroportuaria. En el Ministerio de Seguridad aseguran que la prioridad será preservar edificios públicos, ordenar accesos y evitar incidentes que puedan desbordar la jornada.

La marcha llega en un momento de presión política

La protesta de la CGT no se da en aislamiento. Llega en medio de la disputa judicial por la reforma laboral y en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y distintos sectores sindicales, universitarios y sociales. La central obrera cuestiona el rumbo económico y advierte que el conflicto puede profundizarse si no hay cambios en la política oficial.

En ese marco, el dirigente sindical Cristian Jerónimo ratificó la movilización y sostuvo que “el clima social va a cambiar” porque “la gente está muy enojada”. Aunque por ahora no hay un paro general definido, dentro de la central no descartan nuevas medidas si la situación se agrava.

La marcha también quedará cruzada por una novedad judicial: la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal resolvió que la demanda impulsada por la CGT contra el Estado por la reforma laboral debe tramitar en ese fuero y no en la Justicia del Trabajo, una definición que fue leída como favorable para el Gobierno.

Adorni, el Congreso y una semana cargada

La movilización sindical llegará apenas un día después de otra parada delicada para el oficialismo: la presentación de Manuel Adorni en Diputados para exponer su informe de gestión. El jefe de Gabinete irá al Congreso con respaldo explícito de Javier Milei, Karina Milei y buena parte del gabinete, mientras la oposición prepara preguntas sobre patrimonio, economía y distintas áreas sensibles de la gestión.

En el Gobierno sostienen que el respaldo a Adorni es total, pero también reconocen que su exposición será una prueba política interna en una semana donde se acumulan varios frentes de tensión.

En pocos días se superponen tres planos incómodos para la Casa Rosada. La calle, la disputa judicial por la reforma laboral y la necesidad de mostrar cohesión política en medio de un escenario más áspero. En ese contexto, la marcha de la CGT aparece no solo como una protesta sindical, sino como un termómetro del malestar social y de la capacidad del Gobierno para administrar el conflicto sin que se le desborde.

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