El Gobierno nacional avanzó en la privatización de Transener, la principal transportista de energía eléctrica del país, al dejar firme la precalificación técnica de los tres grupos interesados en quedarse con el paquete accionario estatal en CITELEC S.A., la sociedad que controla la compañía. Con esa decisión, el proceso entra en su tramo decisivo: este martes 28 de abril, a las 10, se abrirán los sobres económicos.
La medida fue formalizada mediante la Resolución 540/2026, publicada en el Boletín Oficial, y marca un paso concreto dentro del plan de venta de activos de Energía Argentina S.A. (ENARSA). No se trata de una operación menor: lo que está en juego es el control de la red de alta tensión que articula buena parte del sistema eléctrico nacional.
Según la información oficial, superaron la evaluación técnica y administrativa las propuestas presentadas por Genneia y Grupo Edison en conjunto, Edenor y Central Puerto. Los tres oferentes quedaron habilitados para competir en la etapa económica luego de cumplir con los requisitos previstos en el pliego.
El precio base de la compulsa fue fijado en US$ 206 millones, y el resultado se publicará a través de la plataforma CONTRAT.AR. A partir de ahí, el Gobierno buscará avanzar con una venta que forma parte de su estrategia de retiro del Estado de empresas consideradas no esenciales, aunque en este caso se trate de una infraestructura crítica para el funcionamiento del sistema energético.
La oferta conjunta de Genneia y Grupo Edison reúne a empresarios con fuerte presencia en energía, finanzas e industria. Entre los nombres vinculados a ese armado aparecen Jorge Brito, presidente de Banco Macro y accionista de Genneia, y los hermanos Patricio y Juan Neuss, ligados a Grupo Edison. También participan socios de Inverlat, empresarios de Newsan y otros actores con peso en el negocio energético.
Ese conglomerado viene acelerando su expansión en el sector, con adquisiciones en distribuidoras y generadoras de distintas provincias, lo que refuerza su perfil como uno de los jugadores más activos del nuevo mapa eléctrico.
Las otras dos firmas habilitadas también llegan con espalda propia. Edenor, controlada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, ya ocupa un lugar fuerte en distribución eléctrica. Central Puerto, en tanto, es la mayor generadora privada del país y tiene entre sus principales accionistas a Guillermo Reca.
La operación no se agota en una sociedad holding. CITELEC controla el 52,65% del capital de Transener y posee la totalidad de las acciones clase A, las que otorgan el control efectivo de la empresa. Quien gane la compulsa no solo pasará a manejar Transener, sino también Transener Internacional Ltda., con operaciones en Brasil, y Transba S.A., una pieza relevante del transporte eléctrico en la provincia de Buenos Aires.
Por eso, la discusión no pasa solo por una transacción empresaria, sino por la transferencia al sector privado de una infraestructura estratégica para la circulación de energía en todo el país.
Ahí aparece el punto más sensible del proceso. La red de alta tensión no es un activo cualquiera: es una pieza estructural para el abastecimiento, la expansión del sistema y la planificación de inversiones futuras. Privatizar su control no equivale simplemente a desprenderse de una participación accionaria, sino a redefinir quién tendrá la conducción de una parte central del entramado energético argentino.
El Gobierno presenta la venta como parte de una reorganización orientada a reducir la presencia estatal en áreas empresariales. Pero el avance sobre Transener también reactiva una discusión de fondo sobre los límites de las privatizaciones en sectores estratégicos y sobre el margen de intervención que conservará el Estado en una actividad donde el interés público y la rentabilidad privada no siempre se mueven en la misma dirección.
Con la apertura de los sobres económicos, esa discusión dejará de ser una hipótesis y empezará a tomar forma concreta.