La crisis en el sistema de atención médica para afiliados del PAMI en la Patagonia se profundiza y amenaza con dejar a miles de pacientes sin cobertura efectiva. Clínicas y sanatorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa confirmaron que a partir del lunes 27 de abril restringirán aún más sus servicios, en reclamo por el atraso en los aranceles.
La medida se suma a la suspensión de cirugías programadas que ya rige desde la semana pasada y marca un punto crítico en el conflicto. Según advirtieron los prestadores, la falta de respuestas por parte de las autoridades del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados agrava un escenario que califican como “insostenible”.
De acuerdo a la nota elevada al director del organismo, Esteban Leguízamo, desde el lunes se interrumpirán totalmente las consultas programadas, estudios y procedimientos ambulatorios para afiliados del PAMI en gran parte de la región.
PAMI NO ESTÁ EN CRISIS, SE ESTÁ ORDENANDO pic.twitter.com/PBoZi5O1G8
— PAMI - INSSJP (@PAMI_org_ar) April 15, 2026
Esto implica que aquellos pacientes que no presenten una urgencia o emergencia deberán abonar las prestaciones de su bolsillo o enfrentar la suspensión indefinida de sus turnos. La decisión impactará de lleno en la atención cotidiana, especialmente en personas mayores con enfermedades crónicas.
“Los afiliados que no presenten urgencias deberán pagar como pacientes particulares o resignarse a la postergación de sus turnos”, señalaron desde el sector, alertando sobre la gravedad del recorte.
Las clínicas y sanatorios sostienen que el deterioro de los valores que paga el PAMI hace inviable la continuidad de los servicios en condiciones normales. Reclaman una recomposición económica urgente que contemple los costos actuales del sistema de salud.
En ese marco, advirtieron que, de no mediar una solución inmediata, el conflicto escalará en los próximos días hacia un escenario aún más crítico. “El sistema está al borde del abismo”, indicaron en el documento enviado a las autoridades nacionales.
Además, exigieron la apertura de una mesa de diálogo urgente para discutir ajustes en los módulos prestacionales y evitar lo que describen como un “desmoronamiento inevitable” de la atención médica.
Uno de los puntos más preocupantes del conflicto es la posibilidad de que las guardias médicas también se vean alcanzadas por las medidas de fuerza a partir de la primera semana de mayo.
De concretarse esta decisión, la cobertura para afiliados del PAMI quedaría severamente limitada incluso en situaciones críticas, lo que encendió alarmas en todo el sistema sanitario patagónico.
“De no obtener respuestas en lo inmediato, el servicio de guardias podría verse afectado en los próximos días”, advirtieron los prestadores, dejando en claro que el margen de negociación se reduce con el correr de las horas.
Mientras tanto, crece la preocupación entre los afiliados y sus familias, ante un conflicto que ya impacta en la atención diaria y que amenaza con escalar hacia un colapso sanitario de mayores dimensiones en la región.