El mercado de trabajo formal en Argentina continúa mostrando señales preocupantes. De acuerdo con datos difundidos por el Ministerio de Capital Humano, en base a estadísticas del SIPA, en los últimos doce meses se destruyeron 94.189 puestos de trabajo en el sector privado asalariado, consolidando una tendencia regresiva en gran parte del país.
Dentro de ese escenario, Santa Cruz aparece entre las jurisdicciones más afectadas. La provincia perdió 5.155 trabajadores registrados en el período analizado, lo que representa una caída del 8,9% en su nivel de empleo formal privado, ubicándola entre las más golpeadas en términos relativos.
El informe oficial revela que el deterioro del empleo no es un fenómeno aislado, sino que alcanza a la gran mayoría de las provincias argentinas. De los 24 distritos subnacionales —incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires—, solo cuatro lograron generar empleo genuino en el último año.
Sin embargo, incluso en esos casos el crecimiento fue limitado: entre las cuatro jurisdicciones apenas sumaron 8.005 nuevos puestos de trabajo, una cifra marginal frente al volumen total de empleos perdidos a nivel nacional. Esto refuerza la idea de un mercado laboral estancado, con escasas oportunidades de recuperación en el corto plazo.
El deterioro también se refleja con fuerza en la región patagónica. Tierra del Fuego registró una de las caídas más pronunciadas, con la pérdida de casi el 10% de su empleo privado formal: pasó de 36.291 trabajadores en 2025 a 32.740 en 2026, lo que implica 3.551 empleos menos en apenas un año.
En paralelo, Santa Cruz muestra un comportamiento similar, tanto en volumen como en intensidad de la caída. La pérdida de más de cinco mil puestos de trabajo refleja una contracción significativa de la actividad económica provincial, especialmente en sectores clave vinculados a la industria y los servicios asociados.
Otro dato relevante surge del desempeño de Catamarca, que pese al impulso generado por el desarrollo del litio y los anuncios de grandes inversiones, fue la provincia con mayor caída porcentual del empleo en el período analizado.

Este contraste evidencia una brecha entre las expectativas de crecimiento y su impacto real en el corto plazo sobre el mercado laboral. “Los anuncios de inversión tardarán años en traducirse en empleo concreto”, coinciden analistas al evaluar el caso, lo que deja en evidencia la fragilidad del presente económico en varias regiones del país.
En este contexto, el informe del Ministerio de Capital Humano expone un escenario complejo, con una recuperación del empleo formal que aún no logra consolidarse y con provincias, como Santa Cruz, que enfrentan caídas significativas en sus niveles de ocupación privada.