Emmanuel Macron y Keir Starmer encabezaron en París una cumbre internacional para destrabar la crisis en el estrecho de Ormuz, eje del comercio energético global.
PARÍS — Los líderes de Francia y del Reino Unido reunieron este viernes a decenas de países en una cumbre internacional destinada a avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el transporte mundial de petróleo que quedó prácticamente bloqueada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El encuentro, celebrado en París, busca poner en marcha una respuesta coordinada entre países que no participaron del conflicto, pero que sí padecen sus consecuencias económicas y energéticas. La interrupción del tránsito en esa zona disparó la preocupación global por el suministro de crudo y por el impacto sobre los mercados internacionales.
Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Irán cerró de hecho el estrecho de Ormuz, un paso clave por el que habitualmente circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
El bloqueo de esta ruta estratégica agravó la tensión internacional y profundizó el temor a una crisis de abastecimiento, en un contexto ya marcado por ataques militares y daños en infraestructuras cercanas al corredor marítimo.
Según informó la presidencia francesa, la cumbre reunió a cerca de 50 países y organizaciones internacionales, entre ellos más de 30 jefes de Estado y de Gobierno. La nómina completa de participantes no fue difundida.
Entre los asistentes presenciales estuvieron el canciller alemán Friedrich Merz y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, mientras que otros mandatarios participaron por videoconferencia.
Estados Unidos no forma parte de la planificación de la iniciativa, bautizada como Iniciativa Marítima para la Libertad de Navegación en el Estrecho de Ormuz. Antes del encuentro, Emmanuel Macron afirmó en la red social X que la misión para garantizar la seguridad del transporte marítimo será “estrictamente defensiva”, estará limitada a países no beligerantes y se desplegará solo “cuando las condiciones de seguridad lo permitan”.
La cumbre de París también expone el intento de varias potencias europeas por recuperar capacidad de maniobra frente a una guerra que no iniciaron ni integran formalmente, pero que repercute de lleno en la economía global.
Con el estrecho de Ormuz como punto neurálgico del comercio energético, Francia y Reino Unido intentan construir una salida diplomática y operativa que alivie la presión sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.