miércoles 15 de abril de 2026 - Edición Nº2688

Nacional | 15 abr 2026

Código Alimentario Argentino

Mercosur y ANMAT: el cambio en las latas de bebidas que ahora autoriza el CAA

La nueva resolución incorpora dos sustancias para revestimientos de latas y utensilios, con límites estrictos para garantizar inocuidad.


El Gobierno nacional oficializó una actualización del Código Alimentario Argentino (CAA) mediante una resolución publicada este 15 de abril de 2026 en el Boletín Oficial. La modificación incorpora estándares del Mercosur y regula el uso de dos nuevas sustancias destinadas a materiales que entran en contacto con alimentos.

La medida corresponde a la Resolución Conjunta N° 1/2026 de la ANMAT y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, e incorpora al CAA la Resolución GMC N° 28/24 del Grupo Mercado Común.

Qué cambia en el Código Alimentario Argentino

La actualización autoriza la inclusión de dos nuevas sustancias bajo especificaciones técnicas estrictas. Una de ellas es el TMBPF-DGE, habilitado exclusivamente para su uso en revestimientos de latas de bebidas, con límites de migración específica destinados a reducir riesgos para la salud.

La segunda sustancia incorporada es la Poliamida-imida 2, utilizada como agente aglutinante en revestimientos de utensilios de cocina diseñados para soportar altas temperaturas.

El objetivo de la nueva regulación

Según la comunicación oficial, el cambio busca armonizar la normativa argentina con los estándares del Mercosur y, al mismo tiempo, permitir la incorporación de nuevas tecnologías en envases y utensilios, siempre bajo condiciones de inocuidad controladas.

Para eso, la resolución establece controles sobre los límites de migración de estas sustancias y exige que los materiales usados en contacto con alimentos sean seguros incluso cuando están expuestos a temperaturas elevadas.

Por qué es relevante esta actualización

La modificación no apunta al alimento en sí, sino a los materiales que lo contienen o lo tocan, como latas y utensilios. Por eso, el cambio impacta sobre normas técnicas de fabricación y control sanitario que buscan asegurar que esos componentes no representen un riesgo para el consumo humano.

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