El Gobierno de Santa Cruz avanza junto al INTA en una serie de ensayos para evaluar el comportamiento de distintas variedades de maíz en la provincia, con la mirada puesta en abrir nuevas alternativas para el campo santacruceño.
La iniciativa se inscribe en una estrategia más amplia de diversificación productiva impulsada por la gestión provincial y busca generar información propia sobre qué materiales pueden adaptarse mejor a las condiciones agroclimáticas de la región.
Uno de los puntos centrales del trabajo se desarrolla en la chacra experimental del Consejo Agrario Provincial en Perito Moreno, que forma parte de una red de ensayos distribuidos en distintas localidades de Santa Cruz.
Ese esquema permite comparar cómo responde el cultivo en diferentes condiciones y detectar cuáles son los genotipos con mejor adaptación antes de pensar una implementación a escala productiva.
El ensayo se lleva adelante con un trabajo articulado entre el Consejo Agrario Provincial y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El organismo provincial aporta el espacio, la maquinaria y el acompañamiento técnico, mientras que el INTA participa en la evaluación y seguimiento de los materiales.
Entre las variedades analizadas hay semillas provistas por empresas semilleras y otras desarrolladas específicamente para climas fríos, una característica clave para medir su potencial en Santa Cruz.
Las primeras observaciones ya permiten sacar conclusiones preliminares. Según se informó, algunos materiales lograron desarrollar grano en buenas condiciones, especialmente aquellos pensados para ambientes fríos.
Otros presentaron un crecimiento más lento, aunque esos resultados también son valiosos porque aportan información para definir qué variedades podrían funcionar mejor en cada zona.
Además del rendimiento, se estudia el volumen de planta que genera cada material, un dato importante para proyectar distintos usos dentro del sistema productivo.
En esta etapa también se analiza el nivel de humedad del grano, un factor decisivo para establecer si el maíz puede consolidarse como una opción viable dentro de la producción santacruceña.
Ese dato será uno de los elementos centrales a la hora de definir si el cultivo tiene condiciones reales para pasar de la fase experimental a una escala mayor.
Desde el Consejo Agrario Provincial remarcaron que el trabajo responde a una decisión política de buscar nuevas alternativas para el desarrollo rural de Santa Cruz.
En ese sentido, el presidente del organismo, Hugo Garay, sostuvo que la provincia necesita producir más y mejor, generando información local para que los productores puedan tomar decisiones con base técnica y adaptadas a la realidad del territorio.
Los resultados finales de los ensayos se conocerán hacia el otoño de 2026. Esa información permitirá definir con mayor precisión si el maíz puede transformarse en una nueva herramienta productiva para Santa Cruz y en qué zonas tendría mejores condiciones para desarrollarse.