La trama política que involucra al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, al abogado Juan Pablo Beacon y al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, sumó un nuevo capítulo tras la difusión de chats que, según publicó LPO, amplían el alcance de gestiones, favores y negociaciones cruzadas entre política, fútbol y recursos del Estado.
A ese entramado se agregó ahora un dato político sensible: Guillermo Beacon, hermano de Juan Pablo, se desempeña actualmente en la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Recursos Humanos del Ministerio de Desarrollo Humano de Río Negro, bajo la órbita de Juan Pablo Muena. Para la oposición y para los críticos del oficialismo, esa presencia dentro del Estado refuerza la cercanía entre el entorno de Beacon y el poder provincial.
Según la publicación, Guillermo Beacon ya había pasado por otras funciones dentro de la administración rionegrina durante la gestión de Arabela Carreras, y su continuidad en distintas áreas del Estado aparece vinculada al armado político de Weretilneck.
Ese dato no prueba por sí solo una irregularidad, pero sí incorpora un elemento político que complejiza la lectura de los chats, porque muestra que el vínculo entre Beacon y el oficialismo provincial no sería episódico, sino sostenido en el tiempo.
De acuerdo con LPO, los mensajes revelan una relación fluida entre Juan Pablo Beacon y Pablo Toviggino, con referencias a reuniones, favores, transferencias de dinero y gestiones políticas en las que aparece mencionado Weretilneck.
En uno de los primeros intercambios citados, Beacon anticipa una reunión en la AFA con la presencia del entonces senador rionegrino. En otros mensajes, según la nota, se habla de cheques, cuentas, depósitos y mecanismos para justificar pagos mediante facturación.
La reconstrucción publicada presenta a Beacon como un operador con llegada simultánea al fútbol, a la estructura política rionegrina y a distintos interlocutores de negocios.
Uno de los pasajes más sensibles de los chats citados es el que menciona una supuesta gestión con INVAP. Según esos intercambios, Beacon habría asegurado haber conseguido, “a través de Weretilneck”, un compromiso de la empresa estatal para desarrollar un sistema destinado a la AFA.
Ese punto es particularmente delicado porque introduce una posible utilización de recursos o capacidades estatales en conversaciones que, al menos en la forma en que aparecen narradas, no surgen de una política pública claramente explicitada, sino de una red informal de vínculos y negociaciones.
La publicación también retoma otro de los ejes ya conocidos de los chats: las referencias a contactos de Weretilneck con Qatar para impulsar un estadio desmontable en Bariloche.
En ese tramo, Beacon le cuenta a Toviggino que el gobernador estuvo hablando con los qataríes para traer el estadio del Mundial, aunque en otro mensaje reconoce la fragilidad de la iniciativa al describirla con la frase “humo hermano”. Aun así, los mensajes muestran que el tema formaba parte de las conversaciones entre política provincial, AFA y contactos internacionales.
Más allá de la interpretación que pueda hacerse de cada mensaje, el caso empieza a adquirir otra dimensión por la acumulación de nombres, funciones y vínculos. Ya no se trata solo de un abogado con llegada a la AFA, sino de una red en la que aparecen mencionados dirigentes del fútbol, funcionarios provinciales, empresas estatales y proyectos internacionales.
En ese contexto, la presencia de Guillermo Beacon dentro del Gobierno de Río Negro agrega una capa política nueva a una historia que hasta ahora se leía principalmente en clave de chats, favores y operadores.