Río Negro aparece atravesada por una paradoja laboral. La provincia registra un nivel de empleo privado formal relativamente más alto al promedio nacional, pero queda rezagada dentro de la Patagonia cuando se observa el nivel de salarios del sector privado registrado.
Según datos del IERAL / Fundación Mediterránea y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Capital Humano, Río Negro cuenta con 154 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, por encima del promedio nacional, ubicado en 144. El dato fue utilizado por el gobierno provincial para remarcar que la matriz rionegrina conserva capacidad de empleo en actividades como fruticultura, ganadería, agricultura, pesca, turismo, comercio y pymes.
En la Patagonia, las provincias con mayor peso de hidrocarburos, minería o industria de alta productividad pagan salarios privados considerablemente más altos. Neuquén, impulsada por Vaca Muerta, alcanza 219 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, mientras que Tierra del Fuego llega a 198.
El contraste se vuelve más claro al mirar los ingresos. De acuerdo con el ranking de sueldos del sector privado a septiembre de 2025, difundido a partir de datos del OEDE, Neuquén encabezaba la región con un salario privado promedio de $2.716.975. Le seguían Santa Cruz, con $2.625.596; Chubut, con $2.256.286; y Tierra del Fuego, con $1.957.050.
Río Negro quedaba al final del ranking patagónico, con un salario privado promedio de $1.591.617. Aun así, a nivel nacional la provincia se ubicaba en una posición relativamente alta, alrededor del sexto lugar.
La diferencia con Neuquén es la más fuerte. Si se comparan los salarios promedio publicados, Río Negro se ubica aproximadamente 41% por debajo de Neuquén. Dicho de otro modo, el salario privado neuquino es cerca de 71% superior al rionegrino.
En términos políticos y económicos, el dato obliga a mirar más allá de la cantidad de puestos formales. Una provincia puede mostrar una buena densidad de empleo registrado y, al mismo tiempo, tener una brecha de ingresos relevante frente a territorios vecinos. La discusión de fondo es cómo mejorar la calidad salarial de la matriz productiva sin perder la diversidad económica que sostiene el trabajo local.