Una vecina de Comodoro Rivadavia encontró dos organismos marinos poco habituales mientras caminaba con sus perros por la costanera de Kilómetro 3, en la zona norte de la ciudad. El hallazgo llamó rápidamente la atención por la apariencia de los animales: uno era un gusano marino conocido popularmente como “pez pene” y el otro, un “ratón de mar”.
La mujer los fotografió, los filmó y luego los devolvió al agua con ayuda de un alga, sin manipularlos directamente. Las imágenes se viralizaron por el aspecto extraño de los ejemplares, aunque especialistas aclararon que no se trata de una mutación ni de una especie peligrosa, sino de organismos que suelen vivir enterrados o asociados a fondos arenosos y fangosos.
El episodio ocurrió después de jornadas de fuerte movimiento del mar. En ese contexto, la aparición de especies que normalmente permanecen ocultas bajo el sedimento no resulta excepcional, aunque sí genera sorpresa cuando llegan a la superficie.
Uno de los organismos fue identificado como un gusano marino del género Urechis, popularmente llamado “pez pene” por su forma. Especialistas locales lo vinculan con Urechis chilensis, una especie de equiuro registrada en el Atlántico sudoccidental.
El segundo ejemplar corresponde a un ratón de mar, nombre común que reciben ciertos gusanos poliquetos cubiertos por cerdas o filamentos que les dan una apariencia peluda.
Aunque su nombre popular puede confundir, el llamado “pez pene” no es un pez. Es un invertebrado marino del grupo de los equiuros, actualmente incluido dentro de los anélidos o poliquetos según registros taxonómicos especializados.
Estos organismos suelen vivir enterrados en sedimentos de arena, por debajo de la línea de baja marea. En condiciones normales, permanecen ocultos y rara vez son vistos por quienes caminan por la costa.
Por eso, cuando aparecen varados, la reacción suele ser de desconcierto. No es que hayan surgido de manera repentina ni que representen una amenaza: simplemente fueron desplazados desde su hábitat habitual.
La clave del fenómeno estaría en la marejada. De acuerdo con especialistas, las olas de gran altura remueven el fondo marino, levantan sedimentos y arrastran hacia la costa organismos bentónicos, es decir, especies que viven asociadas al fondo.
En ese movimiento pueden aparecer gusanos marinos, almejas, caracoles, navajas y otros animales que normalmente no llegan a la superficie. El impacto visual es fuerte porque muchas de estas especies son desconocidas para la mayoría de la población.
La aparición del “pez pene” en Comodoro, entonces, no indicaría una rareza biológica ni un fenómeno alarmante, sino una consecuencia del movimiento del mar sobre el fondo costero.
El otro organismo hallado fue un ratón de mar, un tipo de gusano poliqueto cubierto de cerdas o filamentos. Su aspecto “peludo” le da el nombre común y lo vuelve particularmente llamativo cuando aparece en la arena.
Al igual que el equiuro, suele vivir en fondos arenosos o fangosos y puede quedar expuesto después de tormentas, marejadas o movimientos intensos del agua.
En estos casos, la recomendación es no manipularlo directamente, evitar el consumo y devolverlo al agua si está vivo, siempre sin contacto directo y con cuidado.
No es la primera vez que aparecen organismos similares en la Patagonia. En 2021 ya se habían registrado ejemplares parecidos en playas de la zona norte de Comodoro Rivadavia y también en Rada Tilly.
En 2023, además, hubo una aparición masiva en Río Grande, Tierra del Fuego, también vinculada a tormentas o fuerte oleaje.
Estos antecedentes muestran que el fenómeno no es aislado. La costa patagónica alberga una biodiversidad mucho más amplia de lo que suele verse a simple vista, y los temporales pueden exponer por unas horas especies que normalmente permanecen bajo el fondo marino.
Aunque algunos organismos marinos pueden ser comestibles si están frescos y vivos, los especialistas recomiendan no recolectarlos ni consumirlos, especialmente si aparecieron después de un evento climático y llevan tiempo varados.
También aconsejan evitar la manipulación directa y dar aviso a especialistas, guardavidas o autoridades ambientales si aparecen en cantidad.
El hallazgo en Comodoro Rivadavia deja una postal curiosa, pero también una advertencia útil: la costa no solo muestra lo que ocurre sobre la superficie. A veces, después de una marejada, también revela la vida silenciosa que permanece enterrada bajo el mar.