El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa un escenario de fuerte incertidumbre por un posible recorte de personal que, según denuncian sus trabajadores, podría derivar en el cierre de estaciones meteorológicas y en un deterioro del sistema de datos oficiales. En Río Negro, la preocupación crece por el impacto que la medida tendría sobre nodos clave para los pronósticos, la vigilancia climática y las alertas tempranas.
De acuerdo con lo planteado por el personal del organismo, el ajuste alcanzaría a 240 trabajadores: 130 de estaciones meteorológicas distribuidas en el país y 110 de la sede central en Buenos Aires. El principal temor es que la reducción de personal afecte la operatividad de estaciones que hoy funcionan las 24 horas, lo que podría interrumpir la recolección de variables esenciales para pronósticos, estadísticas climáticas y alertas oficiales.
En la provincia, una de las mayores inquietudes está puesta en las estaciones sinópticas, que son las que alimentan los pronósticos y el Sistema de Alerta Temprana. Según la información difundida, Maquinchao cuenta con cinco observadores, San Antonio Oeste con cuatro y Río Colorado con tres, una dotación considerada mínima para sostener el funcionamiento continuo.
El caso de Maquinchao aparece como uno de los más sensibles. Se trata de una estación con más de un siglo de historia, ubicada en una de las zonas más frías del país y considerada clave por el valor científico de sus registros. Desde el SMN advirtieron que cualquier baja de personal allí puede generar vacíos irreparables en la toma de datos.
La situación también preocupa en estaciones ligadas a la aeronavegación. En Viedma y en el aeropuerto de Bariloche, donde hoy trabajan siete observadores en cada caso, una eventual reducción de personal podría obligar a modificar el plan de labor y afectar las guardias nocturnas. Según advirtieron desde el organismo, la ausencia de observadores en pista podría comprometer la emisión de reportes técnicos necesarios para operar vuelos en condiciones variables.
En el Alto Valle, además, la estación de Cipolletti ya opera con un solo observador, lo que expone una fragilidad adicional dentro de la red regional.
Desde el SMN remarcan que los datos meteorológicos no pueden recuperarse después. Variables como presión, humedad o visibilidad deben ser observadas en tiempo real para validar modelos y sostener la calidad de la vigilancia climática. La pérdida de observaciones genera vacíos en las series estadísticas y debilita tanto el monitoreo regional como la respuesta ante eventos extremos.
Además, Argentina integra la red de intercambio de datos de la Organización Meteorológica Mundial, por lo que el funcionamiento del SMN también responde a compromisos internacionales vinculados al monitoreo del clima y la protección de la vida y la producción.
Según advirtieron trabajadores del organismo, si la red de estaciones se debilita, también puede resentirse la precisión del Sistema de Alerta Temprana, que hoy utilizan municipios, Defensa Civil y Bomberos para prepararse frente a tormentas, vientos intensos u otros fenómenos severos. En una provincia extensa como Río Negro, la pérdida de un nodo de observación no solo afecta una estación puntual: repercute sobre toda la cadena de validación de datos.