Abril se perfila como un mes decisivo para la inflación en Argentina. Aunque marzo podría cerrar cerca del 3% o incluso algo por encima, distintas consultoras proyectan que en abril el índice podría volver a desacelerarse, siempre que se mantengan bajo control algunas variables clave, como el dólar, la nafta y el precio de los alimentos.
Uno de los factores que alimenta esa expectativa es la decisión de YPF de dejar en suspenso por 45 días nuevos aumentos de combustibles. Si la nafta se mantiene estable durante abril, podría ayudar a moderar el impacto que dejó la suba acumulada de marzo. A eso se suma el seguimiento sobre el precio de la carne, que en las últimas semanas mostró señales de menor presión en alimentos y bebidas.
Otro elemento central es la estabilidad cambiaria. El dólar vuelve a funcionar como ancla para contener los precios y mejorar las expectativas para los próximos meses. En ese contexto, algunos economistas estiman que la inflación de abril podría ubicarse incluso en torno al 2,4%, si se consolidan esas condiciones.
La desaceleración también sería clave para el ingreso de los hogares. Con paritarias que se están cerrando alrededor del 2% mensual, resulta necesario que la inflación converja a esos niveles para que los salarios empiecen a recuperar poder adquisitivo de forma más consistente.
Los últimos datos oficiales muestran que en febrero la inflación fue de 2,9% mensual y 33,1% interanual, con mayor incidencia de vivienda, servicios públicos y alimentos. Por eso, abril aparece ahora como una prueba importante para saber si la tendencia a la baja puede retomarse después de varios meses de resistencia.