viernes 03 de abril de 2026 - Edición Nº2676

Internacional | 3 abr 2026

Guerra comercial de EE.UU.

Trump impone nuevos aranceles a medicamentos y modifica las tarifas sobre acero, aluminio y cobre

A un año del llamado “Día de la Liberación”, Donald Trump anunció aranceles de hasta 100% para ciertos medicamentos de marca importados y reformuló los gravámenes sobre productos derivados del acero, el aluminio y el cobre.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva batería de medidas arancelarias que incluye gravámenes de hasta 100% para ciertos medicamentos de marca importados y una reforma del esquema de tarifas aplicadas a productos derivados del acero, el aluminio y el cobre. La decisión llega exactamente un año después del lanzamiento de su política de aranceles recíprocos del llamado “Día de la Liberación”, cuyo alcance más amplio terminó debilitado tras fallos judiciales adversos.

La nueva ofensiva comercial busca, en parte, reconstruir ingresos aduaneros perdidos después de que la Corte Suprema de Estados Unidos declarara ilegales en febrero los aranceles generales basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Esa resolución dio paso a un plan para devolver unos 166.000 millones de dólares recaudados durante un año.

Nuevos aranceles de Trump a medicamentos importados

Según la proclamación presidencial, los fabricantes extranjeros de medicamentos patentados deberán aceptar acuerdos con el gobierno estadounidense para reducir el precio de los remedios recetados y, además, comprometerse a trasladar producción a Estados Unidos. Solo si cumplen ambas condiciones podrán evitar por completo los nuevos aranceles.

De acuerdo con un funcionario citado en el texto base, las empresas que trasladen solo una parte de su producción a territorio estadounidense enfrentarán un arancel del 20%, mientras que aquellas que no hagan ninguna de las dos cosas quedarán expuestas a una tarifa del 100%.

La medida no se aplicará de manera uniforme a todos los países. En el caso de los medicamentos de marca importados desde la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza, los aranceles quedarán limitados al 15% en virtud de acuerdos comerciales ya existentes. Además, Estados Unidos y el Reino Unido cerraron un entendimiento específico que garantiza arancel cero para los medicamentos producidos en Gran Bretaña durante al menos tres años, mientras ese país amplía su producción en suelo estadounidense.

El plazo de adecuación también será distinto según el tamaño de las compañías: las grandes farmacéuticas tendrán 120 días para cumplir con las nuevas condiciones, mientras que los productores más pequeños dispondrán de 180 días antes de que entre en vigencia la tarifa máxima del 100%.

Qué cambia con los aranceles sobre acero, aluminio y cobre

Trump también firmó una proclamación separada para modificar el régimen aplicado a productos derivados del acero, aluminio y cobre. En este caso, la tarifa se redujo al 25% para muchos bienes manufacturados con esos metales y directamente se eliminó para los productos con contenido metálico mínimo.

Sin embargo, se mantendrá el arancel del 50% sobre las importaciones de materias primas de acero, aluminio y cobre. La novedad es que esa tasa ya no se calculará sobre el valor declarado en la importación, sino sobre el precio de venta en Estados Unidos, bajo el argumento de que los valores declarados solían subestimarse artificialmente.

La Casa Blanca también informó que algunos equipos industriales y de red eléctrica con alto contenido metálico verán reducidos sus gravámenes al 15%, desde el 50%, hasta 2027, con el objetivo de facilitar inversiones vinculadas al desarrollo industrial y a la expansión de centros de datos. Los cambios sobre metales entrarán en vigor poco después de la medianoche del lunes, según la orden oficial.

Un giro tras el fracaso del “Día de la Liberación”

Las medidas llegan a un año exacto del paquete de “aranceles recíprocos” que Trump había anunciado para importaciones provenientes de prácticamente todos los socios comerciales de Estados Unidos, con tasas que iban del 10% al 50%. Ese esquema derivó en represalias de China, negociaciones con otros países y una serie de demandas judiciales presentadas por importadores.

Tras la caída de ese andamiaje legal en los tribunales, la nueva estrategia aparece como un intento de la Casa Blanca por sostener una política de presión comercial, pero con herramientas más sectoriales y focalizadas en industrias consideradas estratégicas.

Reacciones enfrentadas entre empresarios e industriales

El anuncio generó respuestas dispares. La Cámara de Comercio de Estados Unidos advirtió que un año de aranceles más altos ya elevó precios y sumó costos para numerosas industrias, y sostuvo que el nuevo esquema podría profundizar esa presión sobre consumidores y empresas. En particular, cuestionó que los nuevos gravámenes farmacéuticos podrían encarecer la atención médica para las familias estadounidenses.

También alertó que los cambios en las tarifas sobre metales podrían trasladarse a precios más altos en sectores como la manufactura, la construcción y la energía, que ya operan bajo mayores costos de insumos y tensiones persistentes en las cadenas de suministro.

En contraste, la Steel Manufacturers Association respaldó la decisión oficial. Su presidente, Philip Bell, sostuvo que la actualización del listado de productos derivados y del método de valuación permitirá que los aranceles sigan apuntando a la recuperación de la industria siderúrgica estadounidense sin afectar objetivos económicos más amplios.

 

 

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