La pobreza en Argentina se ubicó en 28,2% durante el segundo semestre de 2025, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El indicador representa una baja respecto al 31,6% del semestre anterior y una caída significativa frente al 38,1% registrado en el mismo período de 2024.
En términos absolutos, esto implica que 13,5 millones de personas viven en situación de pobreza, mientras que la indigencia alcanza al 6,3% de la población, equivalente a cerca de 3 millones de argentinos.
El dato difundido por el organismo estadístico marca el nivel más bajo desde el primer semestre de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, cuando la pobreza se ubicaba en 27,3%.
La indigencia también muestra su mejor registro desde ese período, consolidando una tendencia de mejora en los indicadores sociales en los principales centros urbanos del país.
La evolución reciente de la pobreza muestra un fuerte contraste con el inicio del gobierno de Javier Milei. En el primer semestre de 2024, el indicador había alcanzado el 52,9%, mientras que la indigencia llegó al 18,1%, en un contexto de fuerte impacto inflacionario tras la devaluación inicial.
Desde ese momento, los niveles comenzaron a descender de forma sostenida:
En comparación con ese pico, la pobreza se redujo en 24,7 puntos porcentuales, mientras que la indigencia cayó 11,8 puntos.
De acuerdo a los datos oficiales, uno de los factores centrales fue la mejora en los ingresos. Durante el período analizado, los ingresos familiares crecieron en promedio un 18,3%, por encima del aumento de la Canasta Básica Total (11,3%) y la Canasta Básica Alimentaria (11,9%).Este comportamiento permitió que más hogares pudieran cubrir sus necesidades básicas, reduciendo tanto la pobreza como la indigencia.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la mejora se sustenta en el crecimiento económico, la desaceleración de la inflación y el refuerzo de programas sociales.
Además, respecto al semestre anterior, 1,54 millones de personas salieron de la pobreza y unas 269 mil dejaron de ser indigentes, según la medición oficial.
A pesar de la mejora, el informe evidencia que persisten diferencias importantes entre los ingresos y el costo de vida. La llamada “brecha de pobreza” se ubicó en 35,7%, lo que refleja la distancia entre lo que ganan los hogares pobres y lo que necesitan para cubrir la canasta básica.
En promedio, estos hogares registraron ingresos de $783.493, frente a una Canasta Básica Total de $1.219.130.
Además, la pobreza continúa afectando con mayor fuerza a los sectores más jóvenes. El 41,3% de los menores de 14 años vive en hogares por debajo de la línea de pobreza, mientras que en el segmento de 15 a 29 años el índice alcanza el 32,6%.
El informe también muestra disparidades según la región del país. Los niveles más altos de pobreza se registran en el Noreste (32,7%) y en Cuyo (32,3%), mientras que la Patagonia presenta el índice más bajo, con 25,4%.
En cuanto a la indigencia, los valores más elevados también se concentran en el norte argentino, reflejando desigualdades estructurales que persisten más allá de la mejora general de los indicadores.
Si bien los datos muestran una caída sostenida de la pobreza desde el pico de 2024, el escenario sigue siendo sensible a la evolución de los precios, especialmente de los alimentos, y a la dinámica de los ingresos, en particular en el sector informal.
En este contexto, el Gobierno busca consolidar la tendencia descendente de los indicadores sociales, aunque los especialistas advierten que la sostenibilidad de la mejora dependerá de la continuidad del proceso de desinflación y del crecimiento real de los ingresos en los próximos meses.