A siete días de su desaparición, el paradero del periodista y activista político David Norberto Cantarino continúa siendo un misterio y el caso suma elementos cada vez más inquietantes. En las últimas horas, su esposa denunció que está recibiendo amenazas desde el propio teléfono del comunicador, lo que abre nuevas líneas de investigación y profundiza la incertidumbre en torno a lo ocurrido.
La denuncia fue formalizada en la Ciudad de Buenos Aires, donde Sandra Carrasco presentó un pedido de averiguación de paradero y avanzó con la interposición de un habeas corpus, con el objetivo de acelerar la intervención judicial y obtener respuestas urgentes por parte de las autoridades.
Cantarino, colaborador del medio Prensa Mac y activo en redes sociales bajo el seudónimo “El Judío Zurdo”, fue visto por última vez el pasado 16 de marzo. Además de su labor periodística, mantenía una fuerte presencia en el debate público como activista político, caracterizado por sus posturas críticas hacia el gobierno del presidente Javier Milei y hacia las políticas del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Es la denuncia por la desaparición de David Catarino! Es colaborador de Prensa Mac 👇👇👇 https://t.co/EY3BNlmxcF
— Mendocina K (@KMendocina) March 22, 2026
Desde entonces, no se registraron movimientos en sus cuentas ni existen pistas firmes que permitan reconstruir sus últimos pasos, en un contexto que genera creciente preocupación en el ámbito periodístico y político.
La situación se agravó en las últimas horas cuando Carrasco aseguró estar recibiendo mensajes intimidatorios presuntamente enviados desde el celular del propio periodista. “Si borro todo lo que se publicó sobre su búsqueda, él va a aparecer”, habría sido una de las amenazas recibidas, según denunció públicamente. Este dato introduce una hipótesis alarmante: que el dispositivo de Cantarino esté siendo manipulado por terceros.
Ante este escenario, la mujer anunció que difundirá capturas de pantalla y el número desde el cual provienen los mensajes, con el fin de colaborar en la identificación de su origen. Además, vinculó las amenazas con la actividad política y comunicacional de su pareja, y llamó a la sociedad a viralizar el caso para obtener información que permita esclarecer lo sucedido.
Mientras tanto, la imagen del periodista comenzó a circular masivamente en redes sociales, impulsada por colegas, militantes y organizaciones, que reclaman la aparición con vida de Cantarino y solicitan cualquier dato que contribuya a la investigación.
A una semana de su desaparición, no hay avances oficiales ni hipótesis confirmadas por parte de la Justicia. El caso, que inicialmente se trataba como una averiguación de paradero, suma ahora un componente de amenazas que eleva el nivel de alarma y exige una respuesta urgente por parte de las autoridades.