Las principales bolsas del mundo volvieron a operar en rojo este lunes, golpeadas por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el salto del petróleo por encima de los US$100, su nivel más alto desde 2022. La combinación de incertidumbre geopolítica, riesgo energético y volatilidad financiera generó un clima de tensión que se replica en Europa, Asia y los futuros de Wall Street.
Caídas pronunciadas en Europa
Los mercados europeos abrieron con pérdidas generalizadas:
El Euro Stoxx 50 retrocede 2,76%, mientras que el Ibex 35 cae 2,81% y perfora los 17.000 puntos, acumulando una baja cercana al 10% en poco más de una semana desde el estallido del conflicto.
Asia también sufre el impacto
Las bolsas asiáticas cerraron con fuertes retrocesos:
Los mercados de Japón y Corea del Sur fueron los más afectados, en parte por su alta dependencia energética del Golfo y la incertidumbre sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El petróleo se dispara a máximos desde 2022
El precio del crudo se disparó tras nuevos ataques en la región y el cierre parcial de rutas estratégicas:
El salto energético recuerda los picos registrados tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.
La moderación posterior se vincula a la posibilidad de que el G7 libere reservas estratégicas para estabilizar el mercado, una medida que podría anunciarse en las próximas horas.
El gas europeo también se encarece
El precio del gas natural en Europa sube más del 15%, impulsado por el temor a interrupciones en las exportaciones de GNL desde el Golfo. El contrato TTF holandés —referencia europea— trepa hasta 61,7 euros por MWh, profundizando la volatilidad energética.
Un escenario que combina riesgo geopolítico y fragilidad financiera
La persistencia del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, sumada a ataques sobre infraestructura estratégica y el cierre del estrecho de Ormuz, alimenta un escenario de:
Los próximos días serán clave para evaluar si el G7 interviene y si la tensión en Medio Oriente se estabiliza o escala, lo que podría redefinir el rumbo de los mercados