La reactivación del plan para el desarrollo inmobiliario del cerro Catedral volvió a instalarse en el centro del debate político y económico de Bariloche. Impulsado por el intendente Walter Cortés junto al holding Trappa, el proyecto suma ahora el respaldo explícito del gobernador Alberto Weretilneck y de sectores influyentes del llamado Círculo Rojo del turismo, aunque no sin reparos. Enfrente, persisten los cuestionamientos ambientales y la desconfianza de amplios sectores vecinales, mientras el Concejo Deliberante se prepara para tomar una decisión clave.
El próximo 9 de febrero, el Consejo de Planeamiento Municipal (CPM) volverá a reunirse para reiniciar el tratamiento del ambicioso plan de infraestructura que busca transformar el principal activo invernal de la ciudad. Se trata del ámbito donde se discuten los proyectos urbanísticos de gran impacto y que, en 2024, ya había visto frustrado el avance de esta iniciativa por la fuerte resistencia ciudadana.
El proyecto del grupo Trappa, concesionario del cerro a través de Catedral Alta Patagonia S.A. (CAPSA), se apoya en la extensión de la concesión aprobada en 2018 por 30 años más. Aquella ordenanza habilitó a la empresa a desarrollar un plan integral que, hasta ahora, no logró materializarse justamente por el rechazo social. Hoy, el foco no está puesto en la concesión sino en el alcance de la infraestructura prevista.
La propuesta contempla intervenir unas 70 hectáreas en la base y la montaña del Catedral para construir un hotel de lujo con salida directa a las pistas, a 1.200 metros sobre el nivel del mar, además de barrios residenciales y turísticos y servicios asociados. El objetivo es crear capacidad para alojar a más de 10 mil visitantes, un salto cuantitativo y cualitativo para el centro de esquí más grande de Sudamérica.
Uno de los puntos más sensibles es la cesión de esa superficie a una empresa privada. Vecinos y organizaciones recuerdan que la Carta Orgánica Municipal establece que Bariloche “reivindica el derecho excluyente sobre el Cerro Catedral y las tierras circundantes como porción inalienable de su patrimonio”, lo que alimenta la resistencia a cualquier iniciativa que implique una mayor privatización del área.
El camino institucional marca que, tras el debate en el CPM y la posterior audiencia pública —de carácter no vinculante—, será el Concejo Deliberante el que deba aprobar o rechazar la ordenanza que habilite el desarrollo. El Ejecutivo municipal y CAPSA, que ya negocian un canje de las 70 hectáreas por tierras de la empresa en la ciudad para atender la emergencia habitacional, necesitan al menos ocho votos para avanzar.
En el recinto, el oficialismo de Cortés cuenta con el respaldo de Gerardo Del Río, Tomás Hercigonja y Mari Coronado. A pesar de la salida de Natalia Almonacid del bloque de Juntos Somos Río Negro, el gobernador Weretilneck avala el Plan Director de CAPSA, por lo que se descuenta el apoyo de Juan Pablo Ferrari, Laura Totonelli y quien ocupe la banca que dejó vacante la ahora funcionaria provincial. Con seis votos prácticamente asegurados, la mirada se posa sobre las posturas que adopten Samanta Echenique, del PRO, y Roxana Ferreyra, de La Cámpora.
En la vereda opuesta, los concejales Leandro Costa Brutten y Julieta Wallace, del bloque Incluyendo Bariloche, y Facundo Villalba, de Primero Río Negro, ya manifestaron su rechazo. Villalba sostuvo que el Catedral es “la gallina de los huevos de oro” de la ciudad y cuestionó a la gestión de Cortés por no estar, a su entender, a la altura de las negociaciones necesarias para resguardar los intereses locales.
Mientras tanto, el sector turístico acompaña el proyecto con matices. Desde la Cámara de Turismo Bariloche, su presidente Néstor Denoya celebró la iniciativa por su potencial para atraer turismo internacional de alto poder adquisitivo. Sin embargo, la ausencia del titular de la Asociación Empresarial Hotelera Gastronómica en la conferencia de prensa oficial marcó que no todo el empresariado se encolumna sin reservas. Desde la entidad aclararon que ven con buenos ojos la inversión hotelera, especialmente la propuesta de un hotel con acceso directo a las pistas, un producto que hoy no existe en la ciudad.
La secretaria de Planeamiento Territorial, Sofía Maggi, será la encargada de ordenar el debate en el CPM. La funcionaria adelantó que la intención del Ejecutivo es que el tema se discuta, aun sabiendo que el proceso volverá a generar controversia y movilización social. Con el Catedral como telón de fondo, Bariloche se encamina a una definición que combina negocios, política y un fuerte debate sobre el modelo de desarrollo de su principal símbolo turístico.